El rumbo de la reforma energética

12-11-2013 09:56

Ni Emilio Lozoya, ni Luis Videgaray, ni Emilio Gamboa Patrón, ni Jorge Luis Preciado desmintieron la información que publicaron The Wall Street Journal y Bloomberg la semana pasada sobre las negociaciones entre el gobierno y el Partido Acción Nacional para ampliar en el sector petrolero los contratos de ganancias compartidas que propuso el Presidente, a otros de producción compartida.

Ninguno de ellos negó la negociación política y la posibilidad de que al final se acuerden los contratos de producción compartida como uno de los mecanismos que tendría Pemex para que empresas privadas exploren y produzcan crudo en aguas profundas y gas shale en el territorio.

Incluso el presidente de la Comisión de Energía del Senado, el priista David Penchyna, prácticamente avaló esta posibilidad cuando a raíz de estas publicaciones le dijo a los periodistas “sabemos muy bien que nuestra iniciativa, tal como fue planteada, es imposible que salga por sí sola…la negociación política implica aceptar cambios…La iniciativa del Presidente Peña no puede salir y estoy seguro que deberá ser objeto de una negociación, para construir la mejor reforma que el País necesita” (Reforma, 7 de noviembre).

Penchyna corroboró lo dicho por la prensa extranjera. Es evidente que las filtraciones de estas negociaciones entre el gobierno y el Partido Acción Nacional publicadas por la prensa extranjera especializada la semana pasada, provienen de la misma mano que construyó el momentum México del que tanto escribió con gran entusiasmo la misma prensa a principios del sexenio.

Ya el propio Peña Nieto –durante su viaje a Londres en junio pasado- se encargó de adelantar en entrevistas concedidas al diario Financial Times y a Bloomberg, sobre su intención de acabar con el monopolio del Estado en exploración y producción de hidrocarburos. Una declaración que le dio la vuelta al mundo y que la Presidencia quiso matizar horas después, una vez que se conocieron las furibundas reacciones de la oposición a la reforma energética en México.

Pues bien. Lo que leímos la semana pasada en The Wall Street Journal y Bloomberg sobre la negociación del gobierno con los panistas para avalar los contratos de producción compartida en la producción petrolera, es un paso más de esa misma receta y en la misma dirección. Una receta que ya tiene firma de autor.

Si la reforma energética es el sello de este gobierno y el termómetro del éxito de su cara reformadora, como lo es; el presidente Peña Nieto ha decidido sacarla adelante en el Congreso apostando a una negociación con el PAN en la que sabe que tendrá que ceder en algunas de las demandas del blanquiazul, como la apertura a nuevas modalidades en los contratos petroleros de Pemex. Las declaraciones de Penchyna van en ese sentido y las del presidente del PRI, César Camacho, también cuando con todo y su lenguaje retórico no puede evitar decir que “encontramos muchas coincidencias que el PAN formuló en su iniciativa de reforma energética”. Una de ellas es precisamente la de los contratos de producción compartida que han reclamado los empresarios, financieros y analistas dentro y fuera del país para que la reforma sea considerada exitosa y los capitales internacionales comiencen a fluir hacia el sector energético.

No es coincidencia que el fin de semana pasado el Consejo Coordinador Empresarial –la máxima cúpula empresarial del país- se haya lanzado a urgir la aprobación de una reforma energética como la que escribieron The Wall Street Journal y Bloomberg apenas la semana pasada.

La urgencia de los empresarios por una reforma energética más agresiva tiene sabor a compensación por una reforma fiscal decepcionante. Ya lo dijo ayer Pablo Goldberg, el jefe global de mercados emergentes de HSBC, “claramente hay una compensación entre cuán buena podría haber sido la reforma fiscal y la probabilidad de aprobación o apoyo de la reforma energética”.

Con todo y sus riesgos, la receta para convencer sobre el rumbo de la reforma es la misma y el Presidente ha decidido seguirla al pie de la letra.