El golpe (oficial) a la vivienda

30-10-2013 00:00

El cambio de reglas que viene instrumentando el gobierno federal en el sector de la vivienda tendrá un alto costo para la economía en este año.

Algunos líderes de la Cámara Nacional para el Desarrollo y la Promoción de la Industria de la Vivienda, CANADEVI, pronostican para este año una caída de 20% en el sector, después de que sus estimaciones al inicio del año eran positivas. Muy probablemente estas estimaciones de los empresarios sean un tanto exageradas, sin embargo en lo que no hay duda es que la industria de la vivienda sufrirá en este año uno de sus mayores golpes de la última década y media.

Es razonable una caída en la demanda de vivienda después de la fuerte desaceleración económica como la que se ha vivido en este año y de la pérdida en el ingreso real de las familias que muestran las cifras. Pero lo que cuesta trabajo entender es que la caída en el sector –además de los factores económicos anteriores- se haya profundizado por una decisión de política pública.

El nuevo gobierno del presidente Enrique Peña Nieto decidió prácticamente detener la marcha del sector de la vivienda a partir de una serie de cambios en las reglas de operación que puso en marcha desde el inicio mismo de su administración. La urgencia para hacerlo fue evidente, dado que –suponemos- conocían de antemano las graves consecuencias que ello traería sobre un sector de la construcción con un fuerte efecto multiplicador sobre el dinamismo de la economía.

Si los cambios de reglas en el sector revestían tal urgencia como para detener la marcha de la construcción de vivienda desde el inicio de este gobierno, ello supondría, entonces, que el gobierno de Felipe Calderón prácticamente dejó al sector de la vivienda colgado de alfileres y a punto de estallar. No encontramos otra razón para explicarnos la urgencia de una medida como la que tomó Peña Nieto y su equipo.

Si estamos en lo correcto, entonces el gobierno de Enrique Peña Nieto nos debe una explicación detallada y a fondo sobre lo que realmente le heredó su antecesor en materia de vivienda. Explicación que aún no se ha dado y que serviría para explicar parcialmente porqué la economía se desaceleró de manera tan profunda en este año.

De no ser así, entonces la otra posibilidad que explica lo que está ocurriendo con el sector de la vivienda, sería que el gobierno actual cometió un grave error o una serie de errores de política pública en torno a la vivienda que comienzan por su inoportuno cambio de reglas en momentos en que la economía mostraba signos de desaceleración.

Y es que las cifras merecen una explicación urgente. Ayer un estudio del grupo financiero BBVA Bancomer muestra que el monto financiado del Infonavit –que representa 71% del total de créditos a la vivienda- para los primeros ocho meses del año (enero-agosto) cayó 16.2% en términos reales respecto del mismo periodo del año pasado. En el Fovisste la caída fue de 11.3%. Caídas que se explican, entre otras razones, porque los cambios de reglas en el Infonavit y Conavi dificultaron que los trabajadores accedieran fácilmente a los subsidios a la vivienda limitando la venta de nuevas casas por parte de los desarrolladores.

La situación en el último tramo del año luce compleja porque depende fundamentalmente de una mejoría en el ingreso real de los trabajadores, además de que las instituciones públicas de vivienda agilicen la operación de sus nuevas reglas. Lo cierto es que en este año, por urgencia o por ineptitud, la política pública del gobierno profundizó la crisis de la vivienda.