¿Para qué más deuda?

16-10-2013 10:37

Es probable que a estas alturas de la semana, tanto las cúpulas del PRI como del PRD y una fracción importante de legisladores panistas, ya habrán logrado acuerdos para aprobar en el Congreso la Ley de Ingresos de 2014.

Con esta aprobación legislativa quedará sellado un nuevo incremento a los impuestos que pagan los contribuyentes, así como un incremento sustancial a la deuda pública que elevará el déficit del sector público a un nivel superior al 4% si se toma la medida amplia de los Requerimientos Financieros del Sector Público.

En la suma de más recursos fiscales por mayores impuestos y deuda, el gobierno se ha propuesto incrementar en más de 426 mil millones de pesos su gasto programable para 2014. Sin embargo la pregunta de para qué quiere el gobierno estos recursos adicionales aún no encuentra respuestas claras y certeras.

Personalmente soy un escéptico de darle más dinero al gobierno y de permitirle que asuma más deuda para gastar, cuando su historial reciente está plagado de ineficiencias, corrupción y opacidad.

Ayer el analista Paulo Cantillo publicó en Excélsior los números fríos de cuál será el destino de estos 426 mil millones de pesos adicionales que el gobierno está exigiendo en más impuestos y deuda para 2014. Vea el reparto del dinero adicional: 64% será para gasto corriente (de lo que 17% se destinará a gasto de operación, 12% a sueldos y 17% a pensiones) y sólo 17% se destinará a gasto de inversión y otro tanto a diversos subsidios.

Pero hay otros datos interesantes que nos dan la dimensión del crecimiento de las partidas del gasto respecto del mayor endeudamiento que ha propuesto el gobierno para 2014. Vea: Más de la mitad de este endeudamiento (51%) será equivalente al incremento solicitado para los gastos de operación, sueldos y pensiones del sector público. Mientras que los gastos en inversión adicionales solo representan el 14% de este endeudamiento.

En fin. Por donde se le vea, los mayores impuestos y la abultada deuda a contratar que ha propuesto el gobierno al Congreso, serán principalmente para financiar los mayores gastos para el funcionamiento de la burocracia; pero no para invertirlos, ni para aplicarlos en subsidios a la población.

Allí está el gran problema. Este crecimiento del gasto público y de la deuda no está orientado a potenciar el crecimiento de la economía o a generar mayores oportunidades para la población de menores ingresos  como se espera. Por eso la pregunta, ¿para qué más deuda y para qué más impuestos?

 

SÍGALE LA PISTA…

Muy interesante lo dicho ayer por dos ex secretarios de Hacienda en momentos en que arrecia la discusión sobre la reforma hacendaria y los déficits propuestos por el gobierno, en medio de la volatilidad económica mundial. Francisco Gil Díaz dijo: “Déficit presupuestarios en una economía abierta que no tienen una correspondencia en financiamiento externo se desbordan y se manifiestan fatalmente en depreciación cambiaria e inflación”. Mientras que Pedro Aspe Armella advirtió en su presentación: “Existe evidencia, aunque no sea perfecta, de que una vez que una economía alcanza altos ratios de deuda-a-PIB deja de crecer: es irresponsable apoyar la idea de que grandes déficits fiscales durante varios años no dañan el delicado equilibrio entre una baja inflación y el crecimiento económico. Tener una política fiscal sostenible es una obligación para cualquier economía”.

Y Miguel Mancera Aguayo, el primer gobernador del Banco de México y mentor del actual gobernador, no perdió oportunidad para señalar que es “tarea pendiente” del banco central acercarse al objetivo de inflación de 3% que se ha planteado.

Al buen entendedor pocas palabras. Efectivamente hay tareas pendientes y caminos preocupantes en la economía de hoy.