El Observador

Morosidad en alza

14-10-2013 10:12

Uno más de los efectos del maltrecho estado de la economía mexicana en 2013 ha sido el incremento en la morosidad de los créditos tanto de empresas como de personas con la banca privada; principalmente de las primeras.

Durante agosto pasado la cartera vencida respecto de los créditos totales de la banca alcanzó el nivel más alto (3.9%) desde la crisis de 2009 (4.1%). De hecho, a lo largo de 2013 la trayectoria de la cartera vencida ha sido consistentemente ascendente sumando casi un punto porcentual más que en diciembre del año pasado.

Los datos de la trayectoria de la cartera vencida nos dicen que, lógicamente, hay un mayor número de empresas que se han visto en problemas para pagar sus créditos bancarios; particularmente las empresas del sector construcción, pero también diversas empresas cuyos flujos de efectivo se vieron interrumpidos por el menor ejercicio presupuestal desde el gobierno durante el primer semestre del año y por las menores ventas derivadas de una caída en la demanda.

Las cifras muestran que en algunos bancos el incremento en el índice de morosidad de las empresas es preocupante. En HSBC este índice pasó de 2.09% a 7.74% en los últimos 12 meses (agosto’12-agosto’13), en Banorte pasó de 2.67% a 5.51% y en Santander de 0.72% a 2.68%.

Una situación de morosidad que –según los analistas de Bank of America Merrill Lynch- podría reducirse en los próximos meses derivado de la recuperación económica, aunque es probable –dicen- que no se vean menores índices de morosidad de forma inmediata.

En el caso de la morosidad en los créditos bancarios al consumo la situación no es distinta, aunque sí menos dramática que lo ocurrido con las empresas. La explicación es sencilla: Según los datos de INEGI los ingresos reales cayeron en el primer trimestre del año, mientras que los empleos generados fueron insuficientes. La cartera vencida en créditos al consumo se situó alrededor de 5% de los créditos totales en agosto pasado, con una ligera mejoría respecto a julio, pero situándose en los niveles más altos de morosidad de los últimos dos años y medio. Particularmente los créditos personales con la banca alcanzaron tasas de morosidad elevadas (7.49%).

No es sorprendente el comportamiento de la morosidad bancaria ante una caída en la actividad económica como la que vimos en el segundo trimestre del año y, en general, ante la atonía de la economía en los primeros ocho meses del año.

Pero lo que sí deja en claro este comportamiento es que la generación de créditos, en lo fundamental, está directamente relacionada con el nivel de la actividad económica; de allí que la desaceleración que se ha observado en la tasa de crecimiento del crédito bancario en el último año y medio es un reflejo de la propia dinámica de la economía.

En ese sentido el crecimiento observado de 67% en la cartera vencida empresarial en los últimos doce meses en términos nominales, es consecuencia de la caída en la actividad económica, mientras que el crecimiento de 31% en la cartera vencida al consumo se deriva fundamentalmente de la pérdida de poder adquisitivo que han sufrido las familias en los últimos meses.

El incremento en la tasa de morosidad bancaria acarreó un mayor costo para la banca porque ésta requiere acumular mayores reservas para enfrentar los riesgos. Ello, entre otros factores, alienta a los banqueros a resistirse a reducir sus márgenes entre las tasas pasivas que pagan (de captación de recursos) y las tasas activas que cobran por los créditos.

De allí que no extrañe que a pesar de que el Banco de México redujo ya su tasa de referencia en dos ocasiones llevando a la baja las tasas de captación de la banca privada, ésta no ha modificado sus tasas al crédito; restando efectividad a la decisión de política monetaria del banco central.

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