El Observador

Octubre de miedo

30-09-2013 10:05

El viernes pasado, el principal índice de la BMV cayó 1.03%, mientras que el peso volvió a depreciarse frente al dólar cerrando en 13.1750, después de cinco días en los que acumuló una caída de 2.48% frente a la moneda estadunidense.

La causa de la volatilidad financiera es la incertidumbre derivada de la ausencia de acuerdos entre demócratas y republicanos en el Congreso sobre la Ley Presupuestaria de los Estados Unidos. En otras palabras, la aprobación de la llamada continuing resolution que amplía el gasto del gobierno federal hasta el 15 de diciembre en el nivel de los 986 mil millones de dólares. De no ponerse de acuerdo en el transcurso de este lunes 30 de septiembre, la administración del presidente Barack Obama tendrá que bloquear, a partir de mañana 1 de octubre, una serie de servicios públicos no esenciales afectando a más de 800 mil trabajadores de la administración federal y limitando el funcionamiento de tribunales, museos, parques nacionales, servicios de limpieza, y retrasando una serie de trámites burocráticos relativos a licencias, contratos, visas, pasaportes, entre otros. Es decir, un “paro” en el gasto público que puede llevar a que en noviembre próximo el gobierno de los Estados Unidos se vea imposibilitado de pagar sus facturas porque el Congreso no se puso de acuerdo en ampliar, nuevamente el techo de la deuda pública por arriba de los 16.7 billones de dólares.

En esta ocasión los riesgos son elevados dadas las posturas irreductibles que han dejado ver hasta ayer por la noche tanto la Casa Blanca como el liderazgo de los republicanos impulsados por el ala del Tea Party. Los republicanos buscan que el presidente Obama retire del presupuesto los fondos destinados a la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible -que coloquialmente han llamado el Obamacare- que es el proyecto más ambicioso del presidente demócrata y que busca extender la sanidad gratuita a todos los ciudadanos adultos. Un asunto en el que ninguno de los dos rivales políticos está dispuesto a torcer su brazo cuando faltan apenas unas cuantas horas para que se cumpla el plazo fatal y en momentos en que ya luce muy complicado que el Congreso debata y vote alguna ley que implique un acuerdo mínimo para salvar la parálisis federal. Así que el cierre del gobierno federal, después de 17 años cuando ocurrió durante el gobierno de William Clinton en 1996, parece inminente y de allí el recrudecimiento de la volatilidad financiera global que continuará a lo largo de octubre, dado que el gobierno tendrá que enfrentar vencimientos de su deuda con la imposibilidad de emitir más bonos. Mientras llegan esas fechas de octubre para el esperado acuerdo político a fin de evitar un default en la deuda estadunidense, los mercados seguirán nerviosos con consecuencias sobre la estabilidad de los mercados emergentes. Y ése es el verdadero problema. Aun si se alcanzan acuerdos mínimos y temporales -como se espera- para evitar el default, son las oleadas de inestabilidad las que tendrán consecuencias sobre los mercados cambiarios y accionarios en todo el mundo. Hoy lunes los mercados asiáticos abrieron con pérdidas y mientras se escribe esta columna la bolsa de Tokio cae poco más de 2%.

Así que, a los factores de riesgo internos en México derivados de las negociaciones en el Congreso sobre la reforma fiscal, se añade una oleada de aversión al riesgo en los mercados globales derivadas del desacuerdo presupuestal en Estados Unidos que seguirá depreciando al peso frente al dólar y elevando las tasas de interés. Un octubre de miedo.

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