El error

25-09-2013 12:44

Atribuyeron el mal desempeño económico del país principalmente a la situación de la economía global, incluyendo el lento crecimiento de la economía estadounidense; pero nunca admitieron responsabilidad sobre las decisiones de política fiscal, que sí estaba en sus manos tomar.

Los datos que arroja el informe de finanzas públicas a julio pasado y que publica la propia secretaría de Hacienda, deja ver que en los primeros siete meses del año se redujo el gasto neto programable del sector público en 4.6% respecto del mismo periodo del año anterior, y en la que destaca la caída de 8.2% en el gasto programado de capital del sector público que para estos siete meses del año acumuló 18,011 millones de pesos menos que lo invertido en igual periodo del año pasado.

Incluso en el gasto corriente programable del sector público hubo una caída anual de 3.6% para los primeros siete meses del año.

Es decir, más allá de las explicaciones sobre la calendarización del gasto público en un año atípico por el inicio de un nuevo gobierno, por alguna razón que no se nos ha dicho, se decidió restringir la erogación de algunas partidas significativas del gasto público (no solo del gasto del gobierno federal), a pesar del fuerte incremento, de 15.3% real, en los ingresos tributarios derivado, fundamentalmente, del programa de regularización de adeudos fiscales aplicados en el año y que contrarrestó con creces la caída observada de 7% en el IVA.

Con estos datos no se sostiene la explicación oficial sobre las causas de la caída de la economía al segundo trimestre y el freno observado durante todo el primer semestre del año.

Por un lado, la explicación acerca del lento o nulo crecimiento económico estadounidense y europeo, como el factor principal para que la economía mexicana se haya frenado completamente en el primer semestre, no es suficiente cuando sabemos que, por el contrario, la economía del vecino del norte se aceleró en el segundo trimestre creciendo 2.5%, muy por encima del 1.1% del primer trimestre. Curiosamente, mientras que la economía estadounidense comenzaba a repuntar fuerte, en México la economía caía 0.7%.

Y, por otro lado, las cifras de las finanzas públicas muestran que el gobierno federal aplicó una política fiscal restrictiva durante los primeros siete meses del año, con las consabidas consecuencias negativas sobre el gasto de las empresas y de las familias.

Por eso no son creíbles las explicaciones dadas por el secretario de Hacienda y su equipo acerca de las causas de la atonía que vive la economía mexicana. Las cifras son claras acerca de que el gobierno federal erró la conducción de la economía en estos primeros meses del año y ahora será muy difícil revertir esta situación desde el gasto público, porque –después de los ingresos tributarios extraordinarios del primer semestre- se esperan caídas en los ingresos tributarios al tercer trimestre derivadas de la menor actividad económica.

En el sector privado los pronósticos son sombríos. Acaso esperan un crecimiento anual alrededor de 1.5%, asumiendo que la economía podría crecer ligeramente por arriba del 2.5% anual en el último trimestre del año, esperando que el dinamismo mostrado por la economía estadounidense al segundo trimestre, se mantenga en buena parte del segundo semestre restante.

Pero la pregunta que subyace es ¿fue un error? Y si no fue así, ¿por qué Peña Nieto y Videgaray decidieron aplicar una política fiscal restrictiva frenando la economía?

 

(Septiembre 3, 2013)