La costosa espera

24-09-2013 10:04

Se quejaban de que a diferencia de otras economías emergentes, aquí debían analizar a las mismas empresas de siempre, encabezados por los mismos apellidos de siempre. Para muchos de estos ‘cazadores’ de oportunidades de inversiones, México no era un mercado fértil en nuevos y ambiciosos proyectos empresariales en los que valdría la pena apostar en serio.

Sin embargo esta percepción sobre la “inacción mexicana” fue interrumpida por las promesas políticas del nuevo gobierno priista de llevar a cabos tres reformas fundamentales (telecomunicaciones, energía y hacienda pública) abriendo la esperanza de que al fin México y sus oportunidades de inversión comenzaban a moverse.

Pero la realidad les ha mostrado a estos mismos inversionistas que no será ni tan fácil, ni tan rápido para el presidente Peña Nieto cumplir a cabalidad con las expectativas que había generado. La incertidumbre se ha apoderado del pretendido cambio estructural inhibiendo la inversión de corto plazo, mientras que el gobierno se ha visto obligado a contrarrestar la caída en el dinamismo del mercado interno durante el primer semestre, con mayores recursos del presupuesto público incluyendo un mayor endeudamiento.

Un reporte que ayer publicó Acciones y Valores, la casa de bolsa del grupo financiero Banamex, escrito por Julio Zamora, lo dice de esta manera: “Sin embargo, una semana de visitas a emisoras y líderes de opinión en México nos han llevado a darnos cuenta de que, aunque el gobierno ha mostrado seriedad en querer realizar cambios, el hecho de que hayan pasado más de 20 años hasta que se han logrado progresos considerables podría llevar a los inversionistas en la economía real a “mantenerse al margen” hasta que los cambios se desaceleren lo suficiente como para poder percibir los contornos de los nuevos modelos de negocios. Aunque es un riesgo difícil de cuantificar, creemos que esta circunstancia podría reducir el ritmo de crecimiento económico en el corto plazo”.

Este nuevo ‘compás de espera’ en el que se encuentran buena parte de las decisiones de inversión de los empresarios en México hasta ver el desenlace de los acuerdos políticos sobre las pretendidas reformas a la economía, han contribuido a la atonía en la que se encuentra la economía del país. De hecho según los economistas de Banamex, para que la economía crezca 1.2% en 2013, la inversión fija deberá aumentar 2.7% en el segundo semestre del año, después de que cayó 0.2% en el primer semestre. Una cifra aún difícil de cumplir, dada la incertidumbre que se cierne sobre las reformas energética y fiscal.

La incertidumbre es tal que –según ejemplifica el mismo reporte de Acciones y Valores- uno de los sectores más dinámicos en materia de inversiones, como el de las telecomunicaciones, con todo y que ya se han aprobaron reformas para incentivar las inversiones; aún el gobierno y el nuevo IFETEL deben resolver una serie de definiciones acerca de la industria, como el uso de las redes y de las frecuencias, que ahora mismo están deteniendo nuevas inversiones estratégicas, para concentrarse solo en inversiones de mantenimiento de redes.

La incertidumbre que impera en el ambiente de los capitales, ha llevado a que las empresas –grandes y medianas, nacionales y extranjeras- se mantengan al margen de las decisiones de inversión. Una espera, sin duda, costosa a la que el gobierno de Enrique Peña Nieto tendrá que responder sin dilación enviando señales, modelos y programas concretos de que México efectivamente se mueve. El tiempo de la espera, se acabó.