Las Perspectivas Económicas de México según la OCDE

22-01-2015 09:13

Recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer su Estudio Económico de México 2015. Este es un trabajo anual que realiza esta organización para cada uno de sus países miembros en que examina los aspectos relevantes de su economía, así como sus perspectivas.

La presentación de este Estudio 2015 recibió una gran difusión en los medios de comunicación, en especial los comentarios positivos sobre la economía mexicana. Contribuyó a su difusión el hecho de que la presentación la hizo el Secretario General de la OCDE (José Angel Gurría) en presencia del Secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Sin embargo, a pesar de que se destaca a México como “el principal reformador de los países de la OCDE durante los dos últimos años”, el documento también reconoce los numerosos pendientes que todavía persisten y sus proyecciones económicas distan de ser “muy optimistas”.

Aspectos Relevantes

Entre los aspectos más sobresalientes la OCDE destaca el Pacto por México y la aprobación de las reformas estructurales que se derivaron de él: energética, laboral, fiscal telecomunicaciones, principalmente.

No obstante lo anterior, esta organización también puntualiza algunos de los principales problemas estructurales que enfrenta la economía mexicana como son la informalidad, la desigualdad, la corrupción, el deficiente estado de derecho y la baja calidad educativa, entre otros, aunque en estos casos simplemente presenta “recomendaciones para mejorar” hacia el futuro.

Para la OCDE, el hecho de que México ocupe uno de los últimos lugares mundiales en materia estado de derecho, que es percibido como uno de los países con mayor corrupción, que tiene uno de los mayores rezagos en investigación y desarrollo o que tiene una de las más desiguales distribución del ingreso parecerían ser simples anécdotas o de menor importancia que el gran logro del Pacto por México.

Pero incluso si se revisan sus estimaciones sobre el impacto económico de las reformas estructurales aprobadas, el panorama resulta ser no tan optimista. En efecto, las reformas derivadas del Pacto por México se traducirán en 1 punto adicional de crecimiento económico después de 5 años y suponiendo su implementación completa de inmediato.

Además, la institución plantea la necesidad de “reforma adicionales”, en particular del sistema judicial y del mercado laboral que, de acuerdo con sus estimados, tendrían un efecto similar al de las reformas aprobadas (1 punto adicional de crecimiento económico después de 5 años). De hecho, sus cálculos señalan incluso un mayor impacto de la reforma al sistema judicial y del combate a la corrupción que la reforma del sector petrolero.

En otras palabras, se puede decir que para la OCDE México apenas 
va a la mitad del proceso de reformas por lo que, suponiendo que se implementan correcta y oportunamente, dentro de 5 años se podrían ver sus resultados en términos de un mayor crecimiento económico.

Sin embargo, existen por lo menos tres aspectos llevarían a ser
cautelosos (escépticos) con relación a las conclusiones de la OCDE: el primero es el relativo al supuesto de “implementación inmediata y adecuada”. Como sabemos, en México es común el divorcio entre lo que se aprueba en el papel y su aplicación y cumplimiento en la práctica. En el caso de las reformas del Pacto por México, en el papel parecen ser adecuadas pero faltaría ver su completa implementación. El ejemplo de la implementación reforma educativa o del cumplimiento del estado de derecho en gran parte del país no permite ser demasiado optimistas.

El segundo aspecto de preocupación es la interrelación entre las 
reformas del Pacto por México y la “reformas adicionales”. Para la OCDE parecería que la implementación y los resultados de ambas son independientes entre sí. No obstante, es claro que implementar, por ejemplo, la reforma energética sin un sistema judicial efectivo que garantice la transparencia y reduzca al mínimo las posibilidades de corrupción tendrá menores beneficios para el país que si se hace con un sistema judicial eficiente. Como se ha demostrado ampliamente en la literatura especializada, la secuencia y el momento (“timing”) de las reformas estructurales son fundamentales para su éxito.

Por último, a pesar del reconocimiento internacional que tiene la OCDE y sus estudios, en ocasiones también puede ser inconsistente en sus análisis y recomendaciones. En el caso de México, por ejemplo, durante más de 10 años propuso en numerosos estudios la adopción de un I.V.A. generalizado (incluyendo alimentos y medicinas). Sin embargo, cuando la administración actual optó por una “reforma fiscal” diferente, esta organización alabó estas medidas porque “fortalecieron sus ingresos fiscales”, sin considerar las consecuencias para la economía.

Así, también en el caso de los organismos internacionales es necesario revisar la “letra chiquita” de sus estudios recomendaciones, ya que a veces resulta no tan “chiquita”.

Comentar