Hacia una agenda pública para la ecoinnovación en México

22-04-2015 17:52

Por Ernesto Urbina, Director de Innovación en Ethos Laboratorio de Políticas Públicas.

 

Los paneles solares, las turbinas eólicas, las baterías de segunda generación o los biodigestores, son algunas de las tecnologías que actualmente permiten reducir el consumo de energía en diversas actividades en las que nos desarrollamos. Se trata de tecnologías que integran los avances del progreso científico y tecnológico con una perspectiva ecológica y de cuidado al medio ambiente, las cuales a finales de los noventas fueron acuñadas bajo el concepto de ecoinnovaciones.

Ecoinnovación se refiere a las innovaciones orientadas a reducir el uso de recursos naturales y la emisión de sustancias contaminantes al ambiente como los gases de efecto invernadero. Es el cambio tecnológico que que culmina en un producto o proceso que permite realizar de manera más eficiente en términos ecológicos actividades de extracción, diseño, producción, uso y reciclaje de materiales. Sin embargo, también involucra el desarrollo de nuevas prácticas en los servicios, distribución, organización y hábitos de consumo de la sociedad.

Las innovaciones en sectores industriales como el automotriz, el farmacéutico o el textil, normalmente intentan satisfacer una necesidad explícita del mercado, en donde el consumidor mostrará una preferencia ante las mejoras y novedades integradas a los  productos, causando que la empresa mejore su posicionamiento. A diferencia de las innovaciones industriales, las ecoinnovaciones no poseen un mercado “natural” ya que el consumidor individual tiene pocos o nulos incentivos para adquirir este tipo de tecnologías.

Lo anterior implica una falla de mercado en donde la intervención del gobierno se convierte en el factor fundamental para impulsar el desarrollo tecnológico que culmina en ecoinnovación. Ya sea comprometiéndose a la adquisición e implementación de éstas tecnologías (creación de mercado), generando incentivos para fomentar su desarrollo o bien, promoviendo que las empresas y hogares las adquieran.

México emite el 2% de los gases de efecto invernadero a nivel global (512 millones de toneladas de dióxido de carbono y otros contaminantes), ocupando el puesto 14 a escala internacional, en donde el sector industrial (incluyendo el sector energético) genera más del 36% de las emisiones. Desde esta perspectiva, ¿cuál es la agenda para impulsar la ecoinnovación en México?

Dentro del Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación 2014-2018 se trazó un objetivo relacionado al Medio Ambiente y Recursos Naturales, y se definieron el Desarrollo Sustentable y la Energía dentro de los temas prioritarios. Entre las acciones que se plantean, se incluye el diseño y ejecución del Fondo de Innovación y Tecnología Sustentable.

La consolidación de éste nuevo Fondo se sumaría a la gama de incentivos ya existentes que impulsan el desarrollo y adopción de tecnologías sustentables. Entre ellos están el Fondo Sectorial SENER-CONACYT, que en el periodo 2014-2018 pretende destinar más de 300 millones de dólares para el desarrollo de infraestructura tecnológica en el área de hidrocarburos, energía e impacto ambiental, en gran parte orientada a la I+D en tecnologías sustentables.

Otros fondos apoyan de manera transversal el desarrollo de éste tipo de tecnologías, como el Programa de Estímulos a la Innovación (CONACYT), el Fondo de Innovación Tecnológica (CONACYT) y los Fondos Mixtos (CONACYT-Gobiernos Estatales) que en algunas entidades establecen como prioridad las energías renovables y el desarrollo sustentable.

A pesar de lo anterior, el desarrollo del mercado mexicano para las ecoinnovaciones además de parecer insuficiente, carece de procesos de medición y monitoreo de su evolución, lo que permitiría a las empresas afrontar los riesgos con mayor información. Los incentivos, su mayoría acotados al ciclo fiscal, no corresponden a los plazos del proceso de I+D para generar tecnologías más cercanas al estado del arte.

Existe poco o nulo conocimiento sobre los avances generados a través de los incentivos ya implementados. Identificar y medir el avance de la ecoinnovación en México permitiría a funcionarios y tomadores de decisiones desarrollar instrumentos con mayor precisión para acelerar la construcción de capacidades científicas y tecnológicas en este segmento por parte de las empresas e instituciones.

Finalmente, a partir su reforma en 2012, la Ley de Asociaciones Público-Privadas (APPs) fue anunciada como un instrumento potencial para detonar el desarrollo de investigación, infraestructura (ej. parques tecnológicos) y adopción de tecnologías sustentables. Sin embargo, hasta este momento no se tiene evidencia de algún proyecto de esta naturaleza en el marco de dicha Ley. En ETHOS se explora el potencial de diversos instrumentos jurídicos, incluyendo la Ley de APPs, que permitirían al sector público incentivar la inversión de las empresas para el desarrollo de la ecoinnovación en México.

Ernesto es Director del Área de Innovación.

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