Preguntas para quienes promueven la colegiación obligatoria

06-11-2015 14:19

En nuestra entrega anterior hicimos referencia a la propuesta de enmienda constitucional en materia de colegiación obligatoria y certificación periódica de profesionistas, haciendo énfasis en el gremio de los abogados.

En lo particular, manifesté mi oposición a la colegiación obligatoria por considerarla monopólica y, por lo mismo, contraria a la libertad contractual, en adición a que no encontraba la relación directa entre colegiación y la mejora del ejercicio profesional. Lo anterior es tan evidente, que se proponen reformar los artículos 5° y 28 constitucionales que postulan la libertad del ejercicio profesional y la prohibición de los monopolios, respectivamente.

Desde entonces a la fecha, he escuchado y leído diversos posicionamientos sobre el tema, en específico de quienes apoyan la enmienda, esgrimiendo razonamientos –plagados de lugares comunes- tales como que la colegiación obligatoria: 1) reforzará la ética del abogado; 2) mejorará la calidad de la justicia mexicana; 3) otorgará verdadera eficacia a las normas deontológicas internas; 4) desaparecerá los cotos de poder de los actuales colegios; 5) capacitará mejor a los abogados y; 6) asegurará la equidad de género.

Suponemos que el augurado éxito de la propuesta lo basan sus promotores en los actuales resultados de los poco más de 300 colegios de abogados existentes en todo el territorio nacional.

Sobre el particular, vale cuestionar: ¿Cuántos agremiados han sido expulsados de los colegios o barras por faltar a la ética del ejercicio profesional? Siendo así, ¿lo han publicitado para que la sociedad mexicana no los contrate? ¿Cómo controlaría la colegiación obligatoria el que algunas de las barras del norte del país no sean manejadas –como lo son- por el narco y sus abogados? ¿Cuántos socios de firmas importantes (incluidas las multinacionales) han sido cuestionados por las barras por acosar sexualmente a cientos de abogadas y pasantes?

¿Cuántos colegios han cuestionado públicamente las estrategias ilegales y prácticas ilícitas de algunos colegas en asuntos o litigios civiles, laborales o mercantiles? ¿Qué dijo la colegiación sobre los esquemas legales de contratación laboral que permitieron defraudar al fisco y a los trabajadores por varios años? ¿Qué hacen las barras de abogados para evitar y sancionar las prácticas desleales de algunas firmas en la fijación de honorarios que llegan –incluso- a no cobrar para tirar el mercado? ¿Qué han hecho las barras contra los despachos en los que no-abogados emiten opiniones legales en materia fiscal?

La realidad es que prácticamente nada han hecho los colegios sobre estos temas. Siendo así, cabe preguntarse ¿por qué el agremiarse de manera obligatoria resolverá esta problemática de manera automática? Si la colegiación actual es la panacea ¿por qué querer incorporar a las barras existentes a los indeseables abogados que libremente han decidido no agremiarse en pleno ejercicio del derecho que les concede el actual artículo 9° constitucional?

Existen extraordinarios abogados barristas y no barristas, como también he conocido abogados mediocres, malos y corruptos dentro y fuera de los colegios de abogados. Es sumamente inocente pensar que sólo los agremiados están investidos de moralidad y ética y que se encuentran deseosos de salpicar de transparencia y honestidad a los no agremiados. En el fondo se trata de un tema de cotos y de cuotas.

@erevillamx