Elecciones anticipadas

06-03-2015 08:32

@erevillamx

La propuesta es muy sencilla: terminar con el financiamiento público de las campañas electorales. Así, sin más.

Lo que los partidos políticos deben tener en consideración, es que si la población supiera lo que realmente cuestan las elecciones, la sociedad civil en su conjunto -sobre todo aquélla que paga impuestos- apoyaría la moción de no financiar con dinero de los votantes las campañas que los invitan a cumplir con esa ciudadana prerrogativa.

Y es que el costo económico no debe verse sólo en función del derroche de banal propaganda electoral de todo tipo (contaminante en todas sus versiones) y del sostenimiento de un aparato burocrático carísimo representado por el alicaído INE, el TRIFE, la FEPADE y sus réplicas sub-nacionales, sino porque, en función de nuestro sistema de representación proporcional tan generoso, bien podría avisársele a la ciudadanía que mientras se discute si el Partido Verde -una de las peores lacras de la política nacional- debe retirar anuncios que violan la legislación electoral, las verdaderas elecciones ya tuvieron lugar y quienes ocuparán (mayoritariamente) la responsabilidad de dirigir órganos y comisiones de la Cámara de Diputados ya fueron seleccionados por los tres grandes electores del país: Gustavo Madero del PAN, Carlos Navarrete del PRD y César Camacho del PRI.

Estos tres personajes –por los que no votamos- no le responden a la sociedad; de la misma manera en que los elegidos por ellos –en su carácter de legisladores plurinominales- no habrán de rendirle cuentas a un electorado que tampoco sufragó por ellos y que nada puede hacer por evitar que aparezcan en una curul en septiembre próximo. Como toda regla general, ésta también admite excepciones. Quizá la más notoria fue la de Marcelo Ebrard quien cumplirá su capricho de ser diputado -sin sujetarse a un proceso electoral- en contra de la voluntad de Navarrete, pero con la complacencia de otro de los pequeños propietarios de nuestro sistema democrático: Dante Delgado.

Faltan meses para las elecciones (ésas de marcar una boleta y depositarla en una urna), pero Madero, Navarrete y Camacho han ya votado –en elecciones anticipadas- por quienes ocuparán los primeros lugares de las listas plurinominales, y ya en la Cámara, las posiciones de liderazgo y coordinación para aprobar –en bloque- la agenda legislativa definida por sus dirigencias partidistas.

Si esto último es irrefutable -¿o alguien puede seriamente sostener lo contrario?- deberíamos eliminar el financiamiento de esas otras elecciones –típicamente de relleno- para que las campañas correspondientes se financien con dinero de simpatizantes o militantes, pero no de los contribuyentes.

El imperio de la partidocracia lastima seriamente al proceso de evolución democrática. La rampante corrupción e impunidad no pueden entenderse sin la complicidad de todos los partido, los cuales son los primeros en desoír y desacreditar a la autoridad electoral que ellos mismos conformaron y en violar la norma electoral que ellos mismos redactaron y aprobaron.

Si los partidos ya tienen acceso equitativo a los medios electrónicos con millones de spots, no deben los ciudadanos financiar campañas que, por un lado, sólo generan hastío y desinterés y, por otro, millonarios recursos para quienes lo provocan. Ni un peso más. Así, sin más.

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