Impacto económico de la reforma energética

29-08-2014 14:29

“Capacidad potencial del país solo crecerá 0.6 puntos porcentuales hacia el 2018”

El gobierno mexicano espera que las licitaciones petroleras al sector privado le generen inversiones por 50.4 miles de millones de dólares en el periodo 2015 a 2018, o sea 12.6 miles de millones de dólares por año. Esto por supuesto aumentará la acumulación de capital en el país, atraerá nuevas tecnologías en los procesos de producción y fomentará la productividad, al menos en el sector petrolero.

Basado en dichos estimados oficiales, nuestras estimaciones econométricas realizadas con un modelo de crecimiento enlazado a un modelo del producto potencial indican que el nuevo flujo de inversiones producirá un impacto inicial de 0.9 puntos porcentuales adicionales en el crecimiento del PIB en el 2015, para agregar solo 0.7 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB del 2018.

Por si sola, la reforma energética aumentará el crecimiento del PIB observado en una magnitud promedio anual de 0.8 puntos porcentuales en el periodo 2015 al 2018. Es decir, el crecimiento en el 2018 sería de 4.1% en lugar de un 3.4% en el escenario inercial sin reforma.

En términos de empleo, el crecimiento adicional del PIB permitirá la generación de 120 mil nuevos puestos de trabajo al año por efecto directo e indirecto en toda la economía.

Sin embargo, el impacto de la reforma energética sobre la capacidad productiva del país solo será de 0.6 puntos porcentuales a lo largo del periodo. Con lo cual el crecimiento potencial pasaría de un 3% estimado en el 2014 a 3.6% en el 2018.

El impacto mayor sobre la capacidad potencial se efectuaría en el 2015 dada la mayor productividad del capital en el primer año. Así, el crecimiento potencial aumentaría a 3.3% en el 2015, 3.5% en el 2016 y se mantendría en 3.6% en el 2017 y 2018.

La contribución en el potencial a lo largo del tiempo disminuiría dada la productividad marginal decreciente del capital. El potencial solo podría seguir aumentando más allá del 2018 si hubiera un flujo cada vez mayor de inversiones en el sector. Pero esto implicaría una aceleración del proceso de apertura energética o una segunda reforma petrolera.