"Déjenme salir, no quiero su financiamiento"

Dos periodistas simularon ser clientes potenciales de Hir Casa para comprobar las agresivas y denigrantes estrategias de venta que utilizan los asesores de la autofinanciera, adem√°s de esquemas de ahorro que dejan una estela de dudas legales
16 Septiembre, 2015 Actualizado el 6 de Octubre, a las 22:55
Dudoso sistema que te garantiza ahorrando 500 mil pesos, prometen entregarte al final de este un ahorro de m√°s de 2 millones de pesos.
Dudoso sistema que te garantiza ahorrando 500 mil pesos, prometen entregarte al final de este un ahorro de m√°s de 2 millones de pesos.
Arena P√ļblica

Cerca de las 11:30 de la noche el cansancio se hacía notar después de cinco horas y media de escuchar todo tipo de argumentos para adquirir una casa.

Y es que los asesores de Hir Casa, más que utilizar métodos persuasivos para convencernos, se tornaron agresivos con argumentos perturbadores e indignantes.

Era tal la agresividad por no dejarnos ir si no nos comprometíamos a "aprovechar la oportunidad de nuestra vida", que por nuestra mente pasó la posibilidad de llamar a la policía.

La idea no era descabellada; ya en una ocasión una cliente lo había hecho después de que no la dejaban salir de la oficina por no estar de acuerdo con firmar el tan "suculento" compromiso que ofrecían los vendedores de Hir Casa.

Mi compa√Īero y yo -ambos periodistas- hab√≠amos decidido investigar el caso como cualquier cliente en busca de la casa de sus sue√Īos. Previamente hab√≠amos escuchado casos de clientes potenciales quej√°ndose de la agresividad con la que hab√≠an sido abordados por los vendedores de Hir Casa, a tal punto de llegar a frases denigrantes.

Hicimos una llamada telef√≥nica y se nos asign√≥ una cita en las instalaciones de una de las sucursales de Hir Casa ubicada en la avenida F√©lix Cuevas, al sur de la Ciudad de M√©xico. 

Claro que la autofinanciera no es pasiva, tambi√©n contacta a los potenciales clientes v√≠a portales de internet como Inmuebles24, entre otros. 

-¡D√©jenme salir!- Desesperada les dije a las diez de la noche mientras nos argumentaban por qu√© ten√≠amos que irnos con ese cr√©dito el mismo d√≠a, diciendo que se trataba de una promoci√≥n que si no la aprovech√°bamos en el acto, no podr√≠amos adquirir una casa en el futuro.

Los argumentos del vendedor asignado de Hir Casa eran sencillos: no pagar√°s intereses y te proponen conseguir inmuebles a precios m√°s bajos que los del mercado, porque -seg√ļn afirmaron- por medio de ellos las inmobiliarias los ofrecen m√°s baratos.

 

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Ante mi insistencia por salir de aquella sucursal, el asesor me respondi√≥: "Sales por esa puerta sin nada o tomas el sue√Īo de tu vida, para que √©stas 5 horas no hayan sido una p√©rdida".

En un inicio se nos ped√≠a 100 mil pesos para iniciar. Despu√©s de un estudio de historial de cr√©dito y de ingresos que te hacen el mismo d√≠a. 

“Se otorga una CLAVE por familia, la cual es intransferible. El d√≠a de hoy se registra e HIR CASA define su status de alta o de baja, no comprometi√©ndose a informar el motivo en caso de no autorizar”. Esta  es una de las cl√°usulas que aparecen en el formato de estudio de cr√©dito; conforme a tus ingresos te piden el monto.

 

Sugestionan al cliente

Los asesores usan una psicolog√≠a de ventas muy agresiva.  Se ofrece un autofinanciamiento para adquirir una vivienda como si se tratara de comprar una chamarra de outlet.

“Como usuario tengo derecho a decidir cu√°ndo quiero un cr√©dito, no en el momento que alguien me lo exija”, les argumentamos.   

Pero la presi√≥n creci√≥, igual que las frases agresivas del vendedor.  "¡Eres un fracasado! ¡No te importa tu familia!? ¿Qu√© son 50 mil pesos para asegurar el futuro de tu hogar?",  le espet√≥ el vendedor a mi pareja.

El asesor sab√≠a de presi√≥n sicol√≥gica. Sus zapatos caf√©s bien lustrados, su blazer marca Lacoste; era un joven muy bien entrenado en programaci√≥n neuroling√ľ√≠stica, que usa las t√°cticas de “zorro del desierto” en las ventas.

"¡Dame tu tarjeta!"; fue casi una orden de aquel vendedor a mi pareja.   

"¿Qu√©?, ¿dame tu tarjeta?" fue mi respuesta enfurecida. "¿Qui√©n eres t√ļ, para exigirle a mi pareja que te d√© su tarjeta?"

Acalorado el asunto me pidi√≥ que me calmara y que me sentara. Me qued√© en pie y les dije que no me mover√≠a de la puerta hasta que me abrieran. Mi compa√Īero reportero, que figur√≥ como mi esposo, es m√°s conciliador y en un en√©simo round intentaron explicarles la legalidad del modelo de financiamiento.

 

¿Cetes o autofinanciamiento? Informaci√≥n poco clara

“Invertimos en Cetes” dijo el asesor inmobiliario. En el mismo instante mi acompa√Īante  encendi√≥ su tablet para ingresar a la p√°gina del Banco de M√©xico y ver los rendimientos de estos instrumentos. 3.61%  a un a√Īo.

Luego de hacer la consulta el asesor alardeaba de que la econom√≠a del pa√≠s es estable -"no va a pasar nada y si pasa, el gobierno paga porque paga… nos vigila la Profeco, la Secretar√≠a de Econom√≠a, tenemos certificados de la ISO 9001-2008".  

 

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-No nos crean tan ingenuos, se√Īor Andr√©s (el nombre ficticio del vendedor), eso no me garantiza que no me vayan a estafar: se desplom√≥ Ficrea en las narices de la Comisi√≥n Nacional Bancaria y de Valores, ahora que ustedes en un futuro no-, fue mi respuesta.

En la Profeco, Bienes Programados S.A. de CV., que es su raz√≥n social, en el periodo de enero a julio tiene 14 quejas por negativa a la rescisi√≥n del contrato, cl√°usulas abusivas y  por descripci√≥n insuficiente o poco transparente del producto o servicio.

Despu√©s que vieron que no ced√≠amos, nos bajaron poco a poco la cuota de apertura, hasta llegar a 10 mil pesos.

 

Demasiado bueno para ser cierto

¿Es confiable una empresa que garantiza ahorrando 500 mil pesos, a lo largo de cuatro a√Īos, entregar al final un saldo de m√°s de 2 millones de pesos? ¿Hay alg√ļn instrumento de inversi√≥n que ofrezca tal rendimiento? 

El plan de ahorro consiste en dar cuotas mensuales para llegar al monto programado. Pero el anzuelo es dar cuotas adelantadas con un descuento, de modo que entre m√°s cuotas adelantadas da el cliente, m√°s descuento obtiene. √Čste es principal incentivo para terminar el ahorro programado en el menor tiempo posible, donde sus plazos son hasta de 4 a√Īos.

Es tan atractivo el rendimiento que ofrece y los descuentos en las cuotas adelantadas, que el cliente no se da cuenta que tendr√° que comprometer de 10 mil a 20 mil pesos mensuales para dicho plan de ahorro de manera obligatoria.

 

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Porque si se deja de pagar, el contrato establece que se cobra una penalidad o inter√©s. Una penalidad por un dinero que se supone es ahorro del cliente, no un cr√©dito. Adem√°s, al pagar el cliente no est√° habitando el inmueble, sino 4 a√Īos despu√©s y luego, si es privilegiado, entrar√° en una lista de espera.

 

¿Por qu√© el af√°n de que firmes el mismo d√≠a? 

La presi√≥n no cesaba. Insist√≠an que no se pod√≠a concretar la operaci√≥n otro d√≠a. ¿Por qu√© el mismo d√≠a? ¿Por qu√© pasar de cobrarnos 100 mil a 10 mil?

Una vez que el cliente estampa su firma, la penalidad por cancelar el contrato es de 2%, el monto de la "comisi√≥n por apertura".   

"¿No conf√≠as en m√≠?", ret√≥ el asesor de ventas. "Yo te firmo una carta ahora mismo de que prometo regresarte tu dinero intacto", a√Īadi√≥.

No me vas a regresar ese dinero, le dije. "No, no, como crees ¿acaso crees que te voy enga√Īar?"  Me responde el joven ya con sus ojos rojos del cansancio, airado por nuestra terquedad.

 

¿Entrarle o no?

Todo el esquema explicado apuntaba a que la rentabilidad de los ahorros de los clientes no proviene de los bajos rendimientos que ofrecen los CETES. ¿De d√≥nde? ¿acaso de otros negocios?

Para esta investigaci√≥n period√≠stica hab√≠amos hecho un b√ļsqueda en Google con los t√©rminos "Hir Casa". El buscador completa autom√°ticamente la frase con "Hir Casa un fraude".  Ya muchos otros, antes que nosotros, hab√≠an investigado lo mismo en Google.  

 

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Casi a la medianoche, con un vigilante que parec√≠a acostumbrado a este tipo de sesiones de venta- termin√≥ el forcejeo entre un joven asesor que usa todos las argucias para ganarse su comisi√≥n, y un par de periodistas que hab√≠an decidido vivir en carne propia lo que algunos clientes ya hab√≠an relatado. 

Sin embargo muchas de las preguntas quedaron sin respuesta por parte de una empresa de autofinanciamiento que "se da el lujo" de agredir a sus potenciales clientes, que llegan para obtener la casa de sus sue√Īos. 

A FONDO: Contrato de adjudicaci√≥n de Bienes programados S.A. de C.V.