Las nuevas herramientas de política monetaria, según Ben Bernanke

08-01-2020 08:35

El año pasado, justo en enero, relaté en dos entregas lo que me pareció más interesante de la reunión anual de economistas de los Estados Unidos, que al unirse con una gran gama de otras asociaciones de economía conforman la conferencia de economistas más grande del orbe.

Quisiera retomar mi papel de “reportero” de Arena Pública y, en ésta y la siguiente entrega, relatar dos de las conferencias que considero más afortunadas de la reunión.

La primera fue la Conferencia Anual del Presidente de la American Economic Association, a cargo de quien ostenta en este momento tal distinción, a saber, Ben Bernanke. Esta versó sobre los nuevos instrumentos de política monetaria, sus riesgos y sus posibles consecuencias. Antes de iniciar, es importante señalar que obviamente el Sr. Bernanke se refirió solo a los EU, e incluso advirtió en un par de ocasiones, que no emitiría lecciones para otros países. No obstante, de vez en vez, comparó los instrumentos con aquéllos utilizados por Europa.

La disertación inicia señalando que en ambientes de alta inflación y tasas de interés como en los 1970s y 1980s el instrumento adecuado fue el manejo apropiado de tasas de interés. Sin embargo, en ambientes de baja inflación y bajos intereses, ese instrumento no es efectivo (ni siquiera existe el espacio suficiente para que funcione). Por ello, cuando estalla la crisis financiera internacional del 2007-2008 era necesario utilizar otros instrumentos.

Y aquí es donde entran dos instrumentos muy importantes. El primero, y que en su momento fue controvertido, fue la relajación cuantitativa (QE por sus siglas en inglés). Esta consistió esencialmente en la compra por parte de la Fed de bonos de largo plazo (incluyendo los respaldados por hipotecas).

El objetivo era proveer un estímulo económico cuando las tasas de interés ya se encontraban en niveles bajos. El relajamiento funciona por medio de dos canales: el primero porque reduce la oferta neta de activos financieros de largo plazo, lo que incrementa sus precios y reduce su rendimiento; y el segundo se debe a que lanza una señal respecto a la intención de mantener las tasas de corto plazo en un nivel bajo por un periodo extendido de tiempo (si ya no la puedo bajar más, porque no hay espacio, es importante dejarle saber a los inversionistas que la mantendré baja). Ambos canales, argumenta Bernanke, coadyuvan a relajar las condiciones financieras en la era posterior a la crisis, proveyendo un estímulo a la economía.

El QE también señalizó que las compras de activos podrían influenciar las expectativas de los participantes del mercado para que no esperaran incrementos en la tasa de corto plazo muy pronto.

El segundo instrumento es el manejo de expectativas (relacionado con el punto anterior). La diferencia con este instrumento es la comunicación activa de la Fed con los mercados. A este instrumento Ben Bernanke le llama el “Forward Guidance”. Es importante para el Banco Central establecer las previsiones económicas que estima, así como la posible ruta crítica de política monetaria en diferentes escenarios.

Para él, este elemento fue crucial en el manejo posterior a la crisis (si bien inefectivo durante la misma). En otras palabras, la transparencia de las decisiones le permite al mercado entender la ruta crítica, lo que disminuye la incertidumbre y fortalece la credibilidad; en turno, funciona como un estímulo económico. De aquí, que es una herramienta.

En cuanto a riesgos, el ex gobernador argumenta que el único que merece la pena vigilar de cerca es un monitoreo cercano de la estabilidad financiera. Sin embargo insiste que la implementación de QE importa y mucho. Es decir, no solo es la acción, sino su gradualidad, y sus montos.

Por lo demás, concluye, que el espacio de política monetaria que se gana con estas dos nuevas herramientas dependerá de si la tasa nominal de interés neutral se encuentra por arriba o por debajo del rango de 2-3%, consistente para los EU. Si este espacio se sitúa ahí, las nuevas herramientas proveen mucha efectividad. De lo contrario, si se sitúan por debajo de ese rango, entonces habría incluso que pensar en complementar la monetaria con la política fiscal y eventualmente considerar cambios de la tasa objetivo de inflación.

Es importante enfatizar y reiterar que, en casos extremos, el ex gobernador de la Fed no descarta cambios en la tasa objetivo de inflación. Sin duda una afirmación interesante.

En la siguiente entrega relataré la mesa de Futuro del Capitalismo.