La crisis de al lado: Estados y municipios

08-05-2020 09:52

En 1995 después de la crisis del tequila originada en México, los estados y municipios mexicanos sufrieron un golpe financiero importante. Ante eso, la SHCP tuvo que echar andar el Programa de Fortalecimiento Financiero para Entidades Federativas (PAFEF) que a la larga se convirtió en Fondo (FAFFEF). Este programa fue un eufemismo para rescatar a las entidades federativas.

Para aquel entonces, los estados con más problemas financieros eran Baja California Sur, Estado de México, Querétaro y Sonora. En menor medida, pero considerable todavía, venían Campeche, Chiapas, Coahuila, Quintana Roo y Sinaloa. Después venían algunos sin problemas financieros estrucrales, pero que iban a enfrentar problemas ante la subida abrupta de las tasasa de interés (dado que la del 1995 fue una crisis financiera).

Por su parte, la crisis de 2008-09 originó nuevamente un problema financiero sobre las entidades federtivas. En esa ocasión los estados emproblemados fueron Coahuila (notablemente), Nuevo León, Quintana Roo, Chihuahua, Sonora y Veracruz. El resto, a pesar de no estar sobreendeudados, enfrentaron dificulatades también.

Incluso en los Estados Unidos (EU) durante la crisis del 2008-09 el gobierno federal tuvo que ayudar a varios estados a enfrentar los problemas financieros, con el notable caso de Alaska que fue rescatado fuertemente. Hoy, ante la crisis del COVID, nuevamente el gobierno norteamericano ha rescatado ya a estados y municipios.

De nueva cuenta, en el caso mexicano hay ya estados y municipios damnificados producto de la crisis del COVID. Más allá de las indisciplinas financieras que tradicionalmente incurren reiteradamente algunos de ellos (los últimos escándalos fueron Coahuila y Quintana Roo), es importante en esta crisis identificar los estados que presentarán más afectación.

Miguel Szekely nos recuerda que durante la crisis del HDN1 del 2009, que implicó no solamente la gran crisis financiera en EU, sino una crisis sanitaria, por lo que muchos analistas han basado sus pronósticos en lo que pasó entonces, los estados más perdedores de empleos y actividad económica fueron 6: CDMX, Jalisco, Chihuahua, Tamaulipas, Baja California, Puebla y Guanajuato y Quintana Roo.

Basta con echar un vistazo a los sectores que están siendo más golpeados por la crisis: i) el sector turismo (que incluye transportación aérea, autotransporte de pasajeros, cruceros, hoteles y moteles, restaurantes y bares; y, entertenimiento); ii) Sector exportador (automotriz, electrónica, aeronáutica); iii) Construcción; y, más adelante se verá, iv) servicios financieros.

Una simple correlación obtenida a partir de los censos económicos de 2019, sugiere que los estados mencionados por Szekely, tienen una presencia en los sectores más afectados. Esto nos conduce a revisar los gobernadores que han sido más contestatarios y que pugnan por un nuevo pacto fiscal en medio del COVID 19. Son los mismos que aquellos estados que están siendo más golpeados, independiente al partido político (BC y Puebla son Morenistas!).

Esto no es de sorprender, pues en 1995 pasó lo mismo. De hecho, en ese año hubo una presión importante para descentralizar, hecho que se anunció en 1997 y entró en vigor en 1998. En efecto, el ramo 33 como lo conocemos hoy fue producto de una presión descentralizadora ocasionada por la crisis de 1995.

Por su parte, la consecuencia de la crisis del 2009, fue también una presión e indisciplina financiera de los estados (coloquialmente, una rebelión) más afectados (combinada con eventos de corrupción, cierto), y que el propio gobierno federal permitió (se hizo de la vista gorda, pero una manera de aminorar el problema que abriría una innecesaria crisis política en ese momento); a la postre, tuvo que pararse con la promulgación de la Ley de Disciplina Financiera de los Estados en 2014.

Entonces no es de sorprender que exista una presión para tomar nuevas acciones que favorezcan a los estados. Desde mi perspectiva, el gobierno federal desde 1995 solo ha respondido a la coyuntura para apagar el fuego y no para solucionar el problema de raíz del federalismo fiscal mexicano.

Esta administración es distinta, pues lo que se puede apreciar ex ante es que se jugará a las “vencidas” entre los órdenes de gobierno y no, necesariamente, tendremos la válvula de escape descentralizadora. El problema político podrá escalar.

En un escrito anterior1 he señalado que, en el extremo de la tensión entre órdenes de gobierno, las amenazas de salirse del pacto de coordinación fiscal son una amenaza real, sobre todo en aquéllos estados que son financieramente viables (revise quién amenaza). Y en esta ocasión, los rebeldes sí lo son (tal vez con la excepcióon de QR y Puebla).

Veremos qué pasa, y a ver quién gana en este juego de las vencidas.

 

[1] Hernández, Fausto. (2018) “¿Cómo disciplinar a los estados y municipios?: Rediseño del Federalismo Fiscal en México”. En Incentivos Perversos: Reformas al Federalismo Fiscal Mexicano. Compilado por Alfonso Mendoza. Fondo de Cultura Económica. 2018 ISBN  978-607-16-6036-7