¿Había espacio fiscal para un Plan de Reactivación Económica en México?

16-07-2020 08:08

“Los resultados sugieren que, si bien las finanzas públicas mexicanas no son sostenibles en el tiempo, haber introducido el plan de reactivación económica sugerido por varios organismos y analistas del país con un endeudamiento adicional de 3% del PIB, hubiera significado tener que incrementar el superávit primario en tan solo 0.03% con respecto al que hoy haría sostenible la política fiscal.

Debe enfatizarse que aún sin el mencionado plan, es necesario de cualquier manera aumentar el superávit primario en 0.71%, y así llegar a la cifra de 1.41% del PIB necesaria para lograr la sostenibilidad fiscal (hoy día el promedio de los últimos 10 años de este superávit asciende a 0.7%). En otras palabras, con el plan, se hubiera tenido que elevar en 0.74% del PIB dicho superávit. Es decir, había un espacio fiscal razonable para paliar los efectos de la peor crisis económica desde el crack del veintinueve”.

Esta conclusión proviene de un estudio que realicé y que se publicará próximamente en la revista académica Contaduría y Administración que edita la facultad del mismo nombre de la UNAM. En este estudio se revisó brevemente el estatus de las finanzas públicas.

Esta revisión reitera que la recaudación tributaria apenas alcanza para financiar el gasto de operación del gobierno. Es decir, el financiamiento del resto del gasto público neto, que consiste en el gasto de capital, los subsidios y transferencias, las participaciones federales (y en adición el costo financiero de la deuda) tiene que financiarse de otras fuentes. Los ingresos petroleros y el endeudamiento ha sido la fuente de financiamiento de esos rubros, en la década pasada que concluyó en 2019. Esa fuente no será ya suficiente en el futuro.

Además, debe recordarse que el gasto en pensiones absorbe hoy 3.6 por ciento del PIB, suma que seguirá creciendo hasta alcanzar el pico de 4.26 por ciento en el año 2030. A partir de entonces el gasto anual comenzará una senda descendente hasta llegar el 2045, año en que la presión prácticamente desaparecería, de acuerdo con los estudios actuariales realizados por distintos organismos y académicos.

De aquí la necesidad de realizar una reforma fiscal integral que resuelva de tajo los problemas estructurales de finanzas públicas que enfrenta el país, además de seguir con el importante esfuerzo recaudatorio que se está realizando actualmente.

En otras entregas anteriores ya abordé las características de dicha reforma. Lo que nos debe quedar claro es que es impostergable, y que una reducción de gasto público no es ya un instrumento fiscal. Cierto, una reforma en la forma como se gasta es necesaria para hacerlo más eficiente y efectivo, pero no una disminución de su nivel actual.