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Nuevos instrumentos para la transparencia y los resultados: Bonos de Impacto Social y APPs en México

12-11-2015 10:38 Por : Christine Zülow y José Luis Chicoma

¿De qué manera se relacionan los Bonos de Impacto Social con los Objetivos de Desarrollo Sustentable? ¿Cómo las Asociaciones Público Privadas promueven la transparencia? ¿Y cómo es que las asociaciones colaborativas entre los sectores público y privado pueden favorecer a la innovación y generar un impacto real en México?

 

Las respuestas a estas preguntas fueron discutidas en la Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto en la Ciudad de México, en un panel organizado y moderado por Ethos Laboratorio de Políticas Públicas. En el panel participaron expertos de los sectores público y privado, como Sean Jones de USAID, Cristina Yoshida Fernandes, de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de Jalisco, Alberto Bucardo de FOMIN México y Ana Paula González de New Ventures.

 

Cambiando el paradigma

 

En México, el sector privado y el público no están en condiciones para hacer frente a los múltiples retos económicos, políticos y sociales que nos aquejan, los que sólo se acumularán y se harán más complejos en un futuro. Como señaló Sean Jones, el Director de USAID en México, el viejo paradigma en el que el gobierno es el responsable de los problemas y las soluciones a los retos de nuestra sociedad ya no es vigente si queremos innovar, hacer el mejor uso de nuestros recursos, y tener un mayor impacto. Esto no implica que el Estado esté libre de su responsabilidad de proveer servicios públicos de calidad o que la privatización es el camino a seguir; sin embargo, es necesario que nuevos modelos de colaboración financien y apoyen para crear un impacto significativo. En Ethos, estamos explorando las bases para instrumentos innovadores de colaboración, incluyendo Bonos de Impacto Social y Asociaciones Público-Privadas para la Innovación. Estos modelos no sólo abrirán las puertas para políticas y programas innovadores en México, sino también se enfocan en resultados y fortalecen la transparencia.

 

Ana Paula es la Directora de Estrategia de Negocios en New Ventures, y se especializa en inversión de impacto a través de start-ups sociales y ambientales. En su experiencia, cuando se unen los sectores público y privado en una asociación basada en objetivos e intereses comunes, se pueden aprovechar las fortalezas de cada actor.  La fortaleza del sector público recae en su conocimiento sobre los retos sociales, económicos y ambientales, la infraestructura y el acceso a servicios y recursos humanos. Por otra parte, el sector privado trae consigo recursos financieros, experiencia en crear soluciones sustentables, innovación y flexibilidad. Juntos, tienen lo mejor de dos mundos.

 

Los retos

 

Cambiar de paradigma no llega sin dificultades, y los servidores públicos no suelen ser conocidos por su disposición para asumir riesgos. Esta actitud de aversión al riesgo limita la exploración de nuevos instrumentos para mejorar la efectividad y los resultados de los esfuerzos en desarrollo social y económico. Cristina Yoshida, del gobierno de Jalisco, precisó que los Bonos de Impacto Social trasladan el riesgo de los resultados e impacto al sector privado, haciendo una mejor distribución de la incertidumbre, lo cual puede ser atractivo para los servidores públicos.

 

Más aún, Sean Jones enfatizó la importancia de crear un sentido de pertenencia con estas asociaciones. En la experiencia de USAID, limitarse a únicamente proveer los fondos para los programas y proyectos a menudo carece de esta naturaleza de pertenencia que promueve el desarrollo sustentable a través de la promoción del liderazgo y el desarrollo de habilidades para crear un cambio duradero en programas y políticas locales. Tal progreso es mucho más factible que evolucione de una asociación colaborativa entre una agencia de desarrollo, el gobierno y el sector privado.

 

Sin embargo, trabajar con asociaciones presenta un set completamente nuevo de dificultades en sí mismo. Por la experiencia en el panel, los esfuerzos deben estar enfocados en evitar lo que nosotros llamamos la Torre de Babel. Esta situación ocurre en un entorno con muchos profesionales que tienen trayectorias y perspectivas distintas, donde a menudo parece que cada quien está hablando su propio lenguaje, dejando mucho que desear para una colaboración exitosa. Un factor principal detrás de un Bono de impacto Social o una Asociación exitosos es la habilidad de traducir o crear un lenguaje común para todos los distintos actores, quienes pueden no estar familiarizados con el estilo de trabajo, terminología y tecnicismos de unos y otros. Por ejemplo, crear un ambiente donde el diálogo abierto es fomentado aumentará las posibilidades de una colaboración sostenible y exitosa entre los distintos actores involucrados en un Bono de Impacto Social, dijo Cristina Yoshida. Si acompañamos esto con objetivos bien definidos en términos tanto del proceso como del resultado final, tendremos el terreno preparado para una colaboración saludable.

 

Resultados y transparencia

 

Los Bonos de Impacto Social y las Asociaciones Público Privadas también son instrumentos que, a través de su diseño y configuración, promueven la transparencia y un proceso basado en resultados.

 

Ambos instrumentos involucran un número de distintos actores y requiere que su relación sea gestionada por contratos para asegurar la rendición de cuentas para cada uno de los objetivos y resultados pre-establecidos, los que deberían estar muy bien definidos. Como regla general, los instrumentos de asociación con el sector público también requieren un proceso de adjudicación abierto que, además de promover la competencia, mejora la transparencia. Además, los instrumentos de Bonos de Impacto Social y Asociaciones Público-Privadas tienen su base en una constante evaluación y seguimiento de su progreso. En el caso de los Bonos de Impacto social, esto propicia que el gobierno conozca qué programas tienen un impacto real, ofreciendo así un modelo efectivo en ahorro de costos para administrar los recursos de los contribuyentes, lo que a su vez permite al gobierno enfocarse en la réplica mayor de los programas que sí funcionan y reinvertir en probar programas nuevos.