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Se acabó el oro en los hogares mexicanos

Las tradicionales joyas de oro que empeñaban los mexicanos para obtener dinero rápido, aunque caro, prácticamente se han terminado. Cada vez llegan con menos frecuencia a las ventanillas de las casas de préstamo… que ahora se ven obligados a recibir más celulares y televisores.

29-07-2015 18:25 Por : Arena Pública
Las joyas de oro ya no son los objetos que los mexicanos buscan empeñar para obtener un crédito.
Las joyas de oro ya no son los objetos que los mexicanos buscan empeñar para obtener un crédito.

Las joyas de oro son cada vez más escasas en las familias mexicanas, por lo menos como objeto de empeño para obtener un préstamo rápido.

Así lo revelan los datos que arrojan las casas de empeño en el país y las razones van desde la caída en los ingresos de las familias que las han orillado a deshacerse de sus joyas de oro empeñándolas sin rescatarlas, hasta la proliferación de la inseguridad en las calles que ha evitado que la gente use prendas de oro.

El hecho es que las joyas de oro ya no son los objetos que los mexicanos buscan empeñar para obtener un crédito.

Según el informe anual 2014 de la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Prendarios (AMESPRE) los artículos que más se empeñan son los enseres electrónicos del hogar, oficina, muebles, instrumentos musicales, juegos y juguetes, libros y en general un 56%. Le siguen las joyas, incluyendo las de oro, con un 29%, y finalmente los vehículos con un 15%.

Una empleada de la casa de empeño Porvenir, de la Fundación Dondé –y quién pidió mantener el anonimato- informó que el oro ya no es el principal artículo a financiar. Los celulares, tablets y televisores son los objetos materiales de más ‘jugo’ crediticio. El oro que no es reclamado por sus propietarios pasa a comercialización; de no financiarse, es fundido por consorcios afiliados a la casa.

“Las joyas o el oro lo ingresan y lo sacan las mismas personas de siempre; clientes frecuentes. Algunos se dedican a comerciar el artículo, mientras que otros tantos lo hacen por la necesidad de dinero”, relató.

 

El empeño: cuando el ingreso no alcanza

A pesar de ser uno de los créditos más caros, los mexicanos empeñan un promedio de 36 artículos cada minuto, sobre todo porque no tienen acceso a otras fuentes de financiamiento, dice la AMESPRE.

Y es que los mexicanos siguen recurriendo en una alta proporción al empeño de sus objetos para obtener pequeñas cantidades de dinero rápido, aunque muy costoso. Uno de cada cuatro mexicanos mayores de edad, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), recurrieron en 2014 a una casa de empeño por un crédito prendario.

Las cifras de la AMESPRE confirman lo anterior.  Y es que registran 58 millones de operaciones para 2014, equivalentes a 96 millones de pesos diarios. Tan solo en el Nacional Monte de Piedad, lugar donde uno de cada dos mexicanos empeña sus bienes, se efectuaron 9.6 millones de operaciones a lo largo del año pasado.

“No hay dinero que alcance a las personas y lo que hacen es echar mano de los bienes que tengan”, le dijo Joaquín Sánchez Flores, quien es investigador del Departamento de Finanzas del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara al diario El Informador de la capital jalisciense.

Dos terceras partes de los empeños son requeridos por los clientes a un mes de plazo, aunque éstos se refrendan 2.9 veces -en promedio- por cada cliente, lo que refleja la precaria situación de liquidez de quienes recurren a esta modalidad de financiamiento.

Por lo observado en las casas de empeño ahora son los teléfonos móviles los objetos que más empeñan los mexicanos, porque se han visto obligados a deshacerse de las tradicionales joyas de oro de la abuelita como sacaban del apuro a muchas familias mexicanas.

 

A FONDO: Informe anual de operaciones por AMESPRE.

MÁS INFORMACIÓN: El Mejor Trato a 6 millones de familias durante 2014 por Nacional Monte de Piedad.

MÁS INFORMACIÓN: Por baja en precio del oro cierran casas de empeño por Diario El Informador.