Gobiernos y Finanzas Públicas

Con reformas, más control del gobierno sin nueva estructura industrial, asegura CIDAC

20-05-2014 11:14

La labor de organizaciones sin fines de lucro y otros think tanks se dejó de lado, sin aparente interés del gobierno, lo que demostraría que "los sueños del año pasado chocaron con las realidades de hoy".

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"Algo así vimos en la época de las privatizaciones", señaló el presidente del Cidac, Luis Rubio.

Las leyes secundarias de las reformas aprobadas en 2013 sugieren que el verdadero interés del gobierno es apuntalar su control social en lugar de abrir los mercados y dislocar las estructuras con un objetivo de crecimiento, situación parecida a la observada en la época de las privatizaciones de acuerdo al Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac).

En el podcast semanal del think tank independiente, su presidente Luis Rubio consideró que "es obvio que no hay reforma sin dislocación" pues estas implican cambios de fondo, la aceptación de intereses y corrección del rumbo previamente fijado, sin embargo "el objetivo de la reforma debe ser construir un nuevo orden, una nueva estructura industrial y no meramente dislocar lo existente", por lo que Rubio reconoció problemas  no sólo en la agenda reformadora sino en las leyes secundarias ya aprobadas.

"Algo así vimos en la época de las privatizaciones", señaló el presidente del CIDAC quien aprecia que se observan mayores intereses políticos en las reglas de las reformas que un interés económico y organizacional. En su opinión, para que hayan consecuencias en el crecimiento económico, en el empleo y el bienestar, las reformas deben plantear cómo será el mercado, que se mejora o inaugura con ellas (como en el caso del sector energético), pero "la ley no resuelve nada de esto, en el mejor de los casos crea condiciones para que eso suceda".

En específico, Luis Rubio consideró que la ley secundaria de la reforma en competencia económica dio tal nivel de poder a la autoridad regulatoria que se da entrada a "todo tipo de tropelías" pues se deben penalizar concentraciones y monopolios, pero la reforma aprobada se convierte en una Espada de Damocles de parte de entidades gubernamentales, de mayor control y amenaza a las empresas que de cuidado a los mercados competitivos. Esto hablaría, concluye Rubio, de un gobierno más interesado en controlar que en promover la competencia.

 

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