Energía e Infraestructura

Pemex y su paso a empresa productiva del Estado

02-05-2014 18:49

Se prevé otorgarles un régimen especial en materia de adquisiciones, arrendamientos, servicios y obras; presupuestaria, deuda pública, responsabilidades administrativas, remuneraciones, contrataciones y demás rubros que requieran para la eficaz realización de su objeto.

Con la excepción de la salida del STPRM, la configuración del Consejo de Administración no es notoriamente distinta. Agrandar
Con la excepción de la salida del STPRM, la configuración del Consejo de Administración no es notoriamente distinta.

El concepto de "empresas productivas del Estado", de acuerdo a la propuesta del Ejecutivo enviada al Senado, aplicará a aquellas compañías donde el gobierno federal sólo cumplirá el rol de propietario, enfocadas en la creación de valor económico e incrementar los ingresos de la nación, que es el caso planteado para Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad. Dichas empresas gozarán de autonomía técnica y de gestión, para ser manejadas bajo una lógica de negocios, alejadas de presiones políticas.

Son seis los elementos que dan forma a la empresa productiva del Estado: un régimen especial, es propiedad del Estado, con gobierno corporativo conforme a las mejores prácticas y con régimen de responsabilidad para consejeros; también implica un marco jurídico flexible bajo principios de derecho privado y mínima regulación, un nuevo modelo de vigilancia y auditoría (actualmente la realiza el despacho KPMG Cárdenas Dosal) y el fortalecimiento de la transparencia y rendición de cuentas asociados.

Sin embargo, la conformación del Consejo de Administración como se plantea, a diferencia del ya existente en Pemex, no es muy diferente.

En la propuesta presidencial, el Consejo de Administración de Pemex se conforma por 10 consejeros: presidirá el secretario de Energía en turno -Pedro Joaquín Coldwell como primer titular- y estará acompañado además del de Hacienda y Crédito Público, tres consejeros del gobierno federal por designación del Ejecutivo y cinco consejeros independientes, también por designación del Ejecutivo (donde, por cierto, no se hace explícito si dichas designaciones necesitarán la aprobación del Congreso de la Unión).

En la actualidad, el Consejo de Administración de Pemex se conforma por 11 consejeros y cinco asientos sindicales: preside el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, acompañado del titular de Hacienda y Crédito Público y del de Economía, además de tres consejeros adicionales del gobierno federal; haciendo contrapeso, la paraestatal cuenta con cuatro consejeros profesionales -originalmente son cinco, pero el quinto puesto no se ratificó en espera de la actual reconfiguración- ratificados por el Congreso y los partidos políticos que lo integran. Finalmente, cuenta con la participación de cinco trabajadores del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.

Con la excepción de los representantes sindicales -salida que se conocía desde el inicio del planteamiento de la reforma energética- solo un puesto distingue el Consejo planteado del ya existente: sale un secretario de Estado.

En cuanto a la conformación de Pemex, hoy cuenta con subsidiarias de Exploración y Producción, Refinación, Gas y Petroquímica Básica, Petroquímica, PMI Comercio Internacional y 50 filiales.

En la nueva propuesta, el Consejo de Administración tendrá la facultad de crear nuevas unidades corporativas, ya que se elimina el esquema de subsidiarias creadas por decreto presidencial. Las filiales se eliminarán y reemplazarán por la figura de empresas productivas subsidiarias y empresas filiales.

Las primeras -empresas productivas subsidiarias- serán las que se constituyan para realizar exploración y extracción de hidrocarburos, transformación de hidrocarburos, de apoyo o que sean vehículo de inversión de Pemex.

En este rubro, las diferencias tampoco son explícitas en la propuesta presidencial, pues pese a eliminar el régimen de subsidiarias, da paso a la creación de otro modelo que cubrirá los negocios ya existentes en lo que parece ser solo un cambio de nombre.

Se considerarán filiales aquellas en las que Pemex participe directa o indirectamente con más del 50% del capital social, las cuales se regirán por el derecho privado y no se considerarán paraestatales. Ambos tipos de empresa deberán alinearse al Plan de Negocios de Pemex y a la planeación estrategica y supervisión del consejo de Administración.

 

A FONDO: Conozca las cinco leyes que contemplan la migración de Pemex a empresa productiva del Estado.

A FONDO: Conozca a los integrantes del Consejo de Administración de Pemex.

MÁS INFORMACIÓN: Sindicato petrolero, ¿vientos de cambio o solo cambio de piel?, reportaje de Arena Pública de abril 23 de 2014.

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