El Observador

La deuda que heredará el próximo gobierno

20-07-2016 13:45

El ritmo de crecimiento de la deuda pública en los últimos años es uno de los motivos de preocupación –con razón- para muchos analistas de la economía. Pero también debe ser motivo de análisis para los expertos políticos.

La razón es sencilla: Dado que las deudas contraídas tienen que pagarse, el próximo gobierno no la tendrá nada fácil para destinar cuantiosos recursos del presupuesto público a pagar estas crecientes deudas heredadas.

Veamos algunas cifras al vuelo. Si tan solo nos concentramos en el tiempo transcurrido de este sexenio, el saldo de la deuda externa se elevó en 50 mil 601 millones de dólares hasta mayo pasado, que es el último dato público conocido. Esto es un crecimiento de 40.5% en los 42 meses transcurridos del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Con este peligroso crecimiento, a mayo pasado el saldo de la deuda externa del sector público llegó a 175 mil 434 millones de dólares, aproximadamente 17% del PIB. Este porcentaje es seis veces mayor que el que se tenía en 2008. En aquel año la deuda pública externa representaba apenas el 2.7% del PIB y con la crisis de 2009 brincó al 9.4%.  Era el tercer año de gobierno de Felipe Calderón.

Es cierto que el 17% actual es aún mucho menor que el 26.5% del PIB que llegó a alcanzar el endeudamiento externo mexicano en diciembre de 1995, en medio de una de las peores crisis económicas que ha azotado al país en la época moderna.

Pero esa conclusión no debe llevarnos al relajamiento. Si a la actual deuda externa del sector público le sumamos el endeudamiento externo del sector privado, el saldo total de la deuda del país con el exterior asciende a prácticamente el 29% del PIB y supera en 1.6 veces el monto total de las reservas internacionales que posee el banco central.

Aquí el asunto central es la velocidad con la que creció la deuda externa del sector público en los últimos años, movida por unas bajas tasas de interés en el mundo y por una estrategia del gobierno de Peña Nieto de ‘mover a México’ a través del endeudamiento, aunque este agresivo crecimiento de la deuda no se ha traducido en mayores tasas de crecimiento económico.

Peor aún, las inesperadas y cambiantes condiciones económicas globales, han elevado el costo de ese creciente endeudamiento, obligando a fuerte reducciones en el gasto público de inversión.

Pero hay otro aspecto que no debemos perder de vista del creciente endeudamiento externo que decidió Hacienda en los últimos años. Y tiene que ver con los fuertes pagos de capital por esta deuda que deberá de realizar el gobierno que asuma el poder a partir del 1 de diciembre de 2018.

De acuerdo a los datos de la propia Secretaría de Hacienda, en 2017 y 2018 se harán pagos de capital en razón de la deuda externa del sector público por 9 mil 352 millones de dólares y 8 mil 871 millones de dólares, respectivamente; montos considerados ‘normales’ para los últimos años.

Sin embargo -y una vez que Enrique Peña Nieto deje el gobierno- para 2019, es decir para el primer año del nuevo gobierno, el pago de capital anual por la deuda externa saltará a 12 mil 179 millones de dólares y, al año siguiente, en 2020, éstos pagos por la deuda externa crecerán hasta 15 mil 128 millones de dólares.

En solo los dos primeros años, el nuevo gobierno deberá desembolsar del presupuesto público para pagos de capital de la deuda externa, casi 27 mil 500 millones de dólares. Una herencia complicada de digerir para quien asuma las riendas del país a partir de finales de 2018.

Y nótese que solo estamos tomando en cuenta la deuda externa; no la interna, que es otro ‘cantar’ y que también tiene compromisos de pago importantes que han sido ‘pateados’ en los últimos meses hacia el próximo sexenio.

Claro está que cualquier deuda soberana puede ser renegociada con los acreedores, dependiendo de las condiciones financieras del país emisor y del mundo en aquel momento, pero las renegociaciones o las nuevas emisiones de deuda para pagar las anteriores también tendrán sus costos que, muy probablemente, serán más elevados que los actuales, dadas las tendencias de las tasas de interés.

Por lo pronto –y al corte de mayo pasado, más lo que se acumule en lo que resta de este gobierno- son poco más de 68 mil millones de dólares los pagos proyectados de capital derivados de la deuda externa para el próximo sexenio, según cálculos de la secretaría de Hacienda.

Repito, una herencia nada fácil de asimilar en el presupuesto público para el nuevo Presidente en turno, venga de donde venga. Así de sencillito.

Comentar