Trump: el futuro inmediato

04-04-2017 08:24

En una democracia constitucional, de acuerdo al liderazgo del Ejecutivo, es posible alcanzar una masa crítica de apoyo del público.

Ese mismo liderazgo es la materia del poder que también puede descender -como sabemos- con cierta celeridad. Se analiza mucho la situación mexicana y con razón pues el poder de facto, metaconstitucional, ha cedido con los años a una descentralización de facto del poder.

Es posible que los presidentes en el tiempo tengan cada vez más problemas. La reflexión viene a cuento porque pensamos en los dilemas y retos del presidente Peña y no estamos necesariamente visualizando los dilemas de Trump. El político estadounidense y los suyos no piensan como republicanos: “ganó el partido republicano, no por el partido mismo si no por Donald Trump”.


Donald Trump en campaña presidencial

Así las cosas ¿por qué enredos y vicisitudes de un aspirante presidencial son distintas a las de un presidente bajo mandato constitucional? Porque los problemas no hacen sino multiplicarse con la ascención al poder. Preguntémosle a los últimos cinco presidentes mexicanos si no es verdad que la madeja del poder se enreda más cada día. 

Y aquí sin visiones simplistas o apologéticas sobre nuestro presidente, podemos trazar de las coordenadas fundamentales sobre las cuales se va enredar el presidente Donald Trump. ¿Es posible visualizar desde hoy el futuro inmediato y mediato?

Donald Trump hizo demasiados desplantes en las materias de salud pública, sustentabildad ambiental y amenazado a los migrantes, a demás de la materia comercial, y no podía faltar el el tema del ominoso muro.  En el futuro inmediato, el corto plazo, ya se le están enredando algunos temas. En el futuro mediato, los datos económicos serán fundamentales.

 

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Para que la presidencia de Trump empiece a tener la inercia de un ganador necesita una economía pujante, en la que no se pierda el equilibrio de precios (inflación casi cero) y en donde no se desaten problemáticas cuando se trata de los temas de la política de estado (seguridad interna y extrema).

Un buen escenario dada por la propia inercia del crecimiento se manifiesta y los inversionistas llegan. Pero no es evidente que vaya ser así dado el pluralismo de intereses que convergen y chocan. No es fácil bajar impuestos y por otro lado cambiar prioridades del gasto.

No será fácil luchar a favor de los impuestos fronterizos ajustados (BAT por sus siglas en inglés). No será fácil entre otras cosas, hacer una reforma fiscal que a todos convenga y convenza. Es decir, donde nuevos recortes no señalen un camino terso.

 

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Hay que tomar en cuenta que, sólo por mencionar los datos de Gallup, el presidente Trump sólo es aprobado por cerca del 38%. Grupos de interés y opinión pública no dejarán incólume a la presidencia de Mr. Trump.

Por lo pronto, Obamacare resultó en un juego perdedor para Trump. Podrá ganar en otros como los cambios de Suprema Corte. Pero en balance, no todo serán triunfos, por decir lo menos. El tema del espionaje ruso seguirá moviéndose ante los comités correspondientes.

Estamos ya ante un presidente real cuyos márgenes se van estrechando frente a la opinión pública. No sabemos aún si el ciclo económico va a catapultar al presidente o si una reacción negativa o backlash se le presentará. 

El tema comercial en el contexto del TLCAN tiene como contrapartida al papel que puedan desarrollar los chinos en el contexto de la OMC. ¿De verdad quiere Trump dejarle el banquete a los chinos en materia comercial? Éste y otros dilemas aguardan a un presidente que, al parecer, no sabe perder y se confrontará cada vez más en el futuro inmediato.

@CJonesTamayo

 

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