Más inflación...admite Banxico

08-08-2014 08:19

El incremento general de los precios en el país no ha sido un asunto preocupante en los últimos meses, aunque es muy probable que sí lo sea hacia este segundo semestre del año. Me explico.

Primero. El mayor indicio de que este escenario es muy probable que ocurra lo ha dado el propio gobernador del Banco Central. Ayer Agustín Carstens admitió que la inflación se mantendrá elevada por el resto del año si se toma en cuenta la meta de 3% anual que se ha fijado el propio Banco de México.

Según la agencia Reuters el gobernador Carstens dijo en un foro organizado por el Banco Latinoamericano de Comercio Exterior en relación a la inflación que: “ahorita estamos cercanos al 4%, por algunos choques en precios agropecuarios, pero nosotros en la Junta (de gobierno) esperamos que converjamos rápidamente al 3% a inicios del año entrante”. El planteamiento del gobernador de que se reducirá la tasa de crecimiento de los precios hacia el próximo año, es síntoma de que hay factores que lo impedirán en este año.

Segundo. Los economistas del sector privado encuestados recientemente por Banamex (los resultados se dieron a conocer el pasado 5 de agosto) coinciden con esta tendencia de resistencia a la baja que ha señalado indirectamente Carstens en materia inflacionaria. Los economistas encuestados pronostican una inflación anual de 4.02% para agosto, manteniendo prácticamente el mismo nivel observado en julio (4.07%), y prevén 3.87% para diciembre, con una ligera alza respecto del pronóstico observado en la encuesta del mes pasado, que fue de 3.84%.

Tercero. Desde hace un año se observa una tendencia ascendente de lo que se conoce como “inflación subyacente” o inflación básica. Dado que la medida de inflación subyacente excluye a los precios de los bienes y servicios con mayor volatilidad o que son administrados por el gobierno, entonces se observa una tendencia más precisa de la inflación en general para el mediano plazo.

Pues bien, la inflación subyacente que en agosto del año pasado fue de 2.37% anual, para julio de este año ya alcanzó 3.25% -por encima de la meta inflacionaria general establecida por el Banco de México- que no solo es el registro más alto en lo que va del año, sino que es el más elevado desde noviembre de 2012. Particularmente el incremento de precios en los alimentos procesados ha tenido impacto en la tendencia de la inflación subyacente de los últimos meses.

Cuarto. Se esperan que los próximos meses sean de mayor volatilidad financiera derivada del fin del programa de relajamiento monetario en EU y del potencial incremento de las tasas de interés –que se daría a principios de 2015 como lo ha vaticinado el presidente de la Reserva Federal de Dallas. De ser así, ello presionaría a una devaluación temporal del peso con efectos nocivos sobre los precios internos.

Incluso, analistas como Alfredo Coutiño, de Moody’s, piensan que ya existen incipientes síntomas de presiones de demanda sobre los precios derivados de la persistente expansión monetaria; y de allí la tendencia alcista en la inflación subyacente que se ha observado.

De alguna manera, todo este escenario en los precios parece estar presente en la declaración de ayer del gobernador Carstens, quien espera mejores tiempos para la inflación…pero hacia 2015; apoyado en que los precios de las gasolinas se incrementarán el próximo año solo de acuerdo a las expectativas inflacionarias y no de manera unilateral, como viene ocurriendo ahora.

Claro que -como aquí hemos repetido- en este año el gobierno está preparando su “colchón” con incrementos en los precios de las gasolinas de entre 9% y 11%, para que estos productos del gobierno entren al año siguiente con precios mucho más elevados que en Texas, por ejemplo.

Por lo pronto, todo apunta a que tendremos un segundo semestre con mayores presiones en los precios.