TV y la competencia legítima

11-03-2014 09:15

Uno de los problemas más graves que enfrenta el país es la generalizada práctica monopólica en los mercados; sean éstos de la naturaleza que sean. Lo mismo ha ocurrido en el mercado de los votos electorales que en los servicios telefónicos, en la compra de gasolinas, o en la distribución de las ideas.

La apropiación oligopólica de las redes de distribución ha sido uno de los mayores pecados provocados por la debilidad del Estado.

Por eso he dicho que la reciente decisión del Instituto Federal de Telecomunicaciones, IFT, de colocar frenos a los movimientos y decisiones de los gigantes Televisa y América Móvil, es una decisión políticamente trascendente en un México de oligopolios; si bien no es la panacea.

Su trascendencia consiste en haber dicho, por primera vez a estos gigantes, “basta”; con todo lo que ello implica. Ahora se abrirá el juego a nuevos competidores.

Pero no hay que festejar demasiado pronto porque el freno y la apertura, en sí mismos, si bien son un gran primer paso para un mercado capturado; tampoco representan la panacea de un porvenir con competencia entre iguales.

De poco sirve a los ciudadanos y consumidores la existencia de una competencia simulada. Por décadas el gobierno monopolista del poder creó partidos políticos “a modo” para capturar la competencia electoral. Lo mismo ocurrió con buena parte de los medios de comunicación que, voluntariamente, respondían al poder político en turno, casi de manera uniforme, porque vivieron atados a las rentas públicas, desestimando los intereses de sus mercados.

Así que el IFT deberá asegurarse de que está generando competencia legítima -venga de donde venga- en el mercado de la televisión y no sólo fraccionando los intereses del oligopolio. Una preocupación que emerge cada vez que se menciona alguna lista de potenciales inversionistas ya conocidos.

Claro que la trascendencia de la decisión tomada por el presidente Peña Nieto, por los firmantes del Pacto por México y por los comisionados del IFT, es innegable a contraluz de la opresión ejercida por los oligopolios. Pero la trascendencia plena de la medida se extiende a la construcción de

una competencia legítima. En todo caso, ahora estamos en mejor posición para hacerlo.

 

SÍGALE LA PISTA…

1. PIAN PIANITO. Con los datos más recientes sobre el comportamiento de la economía nos preguntamos si acaso vuelve a desinflarse el Mexican Moment, tal y como ocurrió el año pasado. Y es que los analistas se van convenciendo, poco a poco, que en este primer trimestre del año la actividad económica no está caminando como lo habían esperado. Será mejor que el año pasado -sin duda- pero la recuperación se está tardando más de la cuenta.

2. ¿Y SI NO? Primero fue el CEESP y ahora es la calificadora Fitch Ratings la que pone el dedo en la llaga sobre los riesgos del crecimiento del déficit público y la política de endeudamiento que está siguiendo el gobierno federal. Y es que la pregunta que subyace con esta política de financiamiento es qué pasaría si las expectativas de crecimiento en Estados Unidos y México no se cumplen, como lo espera el gobierno.