Pobres expectativas económicas

06-03-2014 09:17

Una de las grandes interrogantes en este sexenio es si, efectivamente, las políticas reformistas que ha seguido el presidente Enrique Peña Nieto, lograrán acelerar el crecimiento económico acorde a las expectativas.

Hasta ahora, los analistas económicos del sector privado y algunos del sector público -como los del Banco de México- aún no se atreven a ofrecer respuestas certeras sobre el asunto. Al parecer, a estas alturas, nadie sabe aún bien a bien cuáles serán los efectos de las reformas económicas sobre el crecimiento futuro de la economía y, por lo tanto, tampoco se atreven a pronosticarlo.

Viendo los más recientes pronósticos que elaboran los analistas de los principales bancos y de los centros de análisis del sector privado, podría concluirse a priori que el cálculo promedio sobre los primeros efectos de las reformas sobre el crecimiento económico no es muy halagüeño.

Sólo hay que ver los resultados de la encuesta que ayer dio a conocer Banamex para corroborarlo. Según esta encuesta -que es la encuesta independiente más representativa de la opinión de los analistas del sector privado- la economía crecerá 4% en 2015. Quiero pensar que para el próximo año -el tercero de seis del gobierno de Peña Nieto- ya se sentirán los efectos benéficos en materia de inversión, demanda agregada y crecimiento económico de las reformas constitucionales que se aprobaron el año pasado; y que los analistas han incorporado estos efectos en sus pronósticos.

Pues bien. Una tasa de crecimiento económico de 4% para el tercer año de gobierno no está mal, pero esa apreciación depende del ángulo desde el que se vea. Si se compara respecto del crecimiento logrado en el primer año de gobierno (2013), que fue de 1.1%, la cifra luce muy bien.

Pero si ese mismo 4% esperado para 2015 se compara con el crecimiento económico promedio que se registró entre 1996 y 2000 durante la presidencia de Ernesto Zedillo y que fue superior al 5.4%, entonces la expectativa luce pobre.

Más aún. Si nos vamos un poco atrás, hacia el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en su sexenio el promedio de crecimiento de la economía fue de casi 4%. Ahora que si la comparación es más reciente hacia los años 2010, 2011 y 2012 –durante el gobierno de Felipe Calderón- la economía creció 5.3%, 3.9% y 3.9%, respectivamente.

Es decir, la expectativa de crecer al 4% en 2015 ya con la implementación de las reformas económicas constitucionales no luce nada halagüeña -como dijimos al principio- por decirlo suave. Incluso luce decepcionante si se compara con el dinamismo que muestran las economías de la Alianza del Pacífico, a la que pertenece México (Colombia, Chile y Perú), y que el año pasado crecieron entre 4% y 5% y ahora tienen expectativas de crecimiento incluso superiores al 6% -como el caso de Perú- hacia los próximos dos años.

Lo que vemos -y me refiero concretamente a los datos que presenta la encuesta de Banamex- es que los analistas económicos aún no están convencidos de que las reformas se traduzcan en un dinamismo económico excepcional en el mediano plazo. Para este año, el crecimiento esperado es modesto, 3.2%, y sólo parece responder a un efecto “de rebote” por los malos resultados del año pasado; pero los analistas son cautelosos incluso sobre el crecimiento hacia el segundo semestre del año. Para 2015 la concesión de los analistas por los efectos favorables de las reformas, es que la economía podría crecer 0.8 puntos porcentuales adicionales; que sigue siendo un crecimiento marginal modesto.

Esta es la percepción actual de los economistas sobre los beneficios al crecimiento de las reformas en el mediano plazo. Nada aún qué festejar.