Pan, Circo y Pecunia
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EL BCE checa la salud de la banca: ¿regresará el crédito?

24-10-2014 17:44

Europa está en serios aprietos: con el crecimiento alemán tambaleándose, la eurozona corre el riesgo de entrar en un “triple dip”, una tercera recesión desde el 2008 y, de este modo, materializarse el temible riesgo de deflación. Y gran parte del problema es la escasez de crédito: pese a que las tasas de interés están en mínimos históricos, pese a que el Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado programas para inyectar liquidez a la banca para que estos, a su vez, los transformen en créditos para las familias y las empresas, la estrategia no funciona. Los bancos no prestan, el crédito se deprime, el consumo y la inversión permanecen estancados, y la ansiada recuperación económica no llega. 

En agosto, el crédito de la eurozona se redujo un 1.6% respecto al mismo mes del año pasado, lo que supuso una racha de 28 meses consecutivos de contracción en el crédito. En el caso del crédito a las familias, la contracción del crédito se remonta hasta el 2009. La situación es especialmente dramática en el sur de Europa: en España, el crédito está en los niveles más bajos desde el 2006.

El que la banca no preste y contribuya así a la recuperación de la economía es asunto de intenso debate: ¿se debe a que la salud de las instituciones financieras permanece endeble y se resisten a ofrecer créditos (o lo hacen a un costo financiero tan elevado que lo hacen inviable)? ¿O se debe a que, como resultado de las bajas expectativas de crecimiento y el elevado desempleo, los agentes económicos se resisten a pedir préstamos? Algo hay de las dos cosas, pero lo cierto es que con las condiciones financieras tan laxas y favorables, y con los esfuerzos que ha realizado el BCE para incentivarlo, cabría esperar un mayor impulso del crédito en Europa, algo que no ha sucedido y que explica en gran medida la grande aflicción en la que está sumida el continente.

Ahora bien, algo podría cambiar a partir del próximo domingo. Ese día el BCE publicará los resultados de las “pruebas de resistencia” a la banca europea. La institución, que hasta ahora se encargaba exclusivamente de la conducción de la política monetaria en la zona euro, se echó a cuestas esa tarea cuando se le encomendó una nueva misión: convertirse en el supervisor único de las entidades financieras europeas como parte de los esfuerzos destinados a fortalecer la unión bancaria en la eurozona, misión que iniciará el próximo 4 de noviembre.

Antes de asumir ese nuevo papel, el BCE quiso tener un diagnóstico claro sobre la salud financiera de la banca y acometió una intensa labor de auditoría que duró un año. En una recóndita sala de su sede en Francfort, una “habitación oscura” aislada del mundanal ruido e inundada de misticismo, sin conexión a internet ni líneas de teléfono externas para evitar filtraciones, se congregaron funcionarios del BCE y una enorme pila de archivos con información sobre las hojas de balance de 130 bancos de la eurozona que acaparan el 85% de los activos de la región.

Con toda esa información, la labor fue doble: por un lado, examinar los niveles de capital de cada uno de los bancos, la calidad de sus préstamos, el valor de las garantías, los niveles de provisiones para cubrir potenciales pérdidas, etc. Por otro, cómo se comportarían esas variables bajo diferentes escenarios económicos: uno base, en el que la economía se comporta tal y como prevé la Comisión Europea de aquí hasta 2016, y otro adverso en el que se registra una recesión y un desplome del mercado de bonos soberanos.

El objetivo sería evaluar, directamente,  si el sistema financiero de la eurozona tiene el músculo suficiente para capear otra crisis económica. En guarismos concretos, el BCE persigue que los bancos cuenten con un capital común, el de mejor calidad, consistente en acciones ordinarias y beneficios no distribuidos sobre los activos ponderados por el riesgo, de 8% bajo el escenario base, y por encima de 5.5% por un período de 3 años en caso de una hipotética recesión y caída del mercado de bonos.

El test es crucial para que la banca europea recupere la confianza que ha perdido frente a los inversionistas, más después de tres exámenes previos que resultaron fallidos. Por eso es elemental que esta vez los resultados sean creíbles: que sea un examen serio, general, duro, sometido a escenarios severos pero verosímiles.  

Y por lo mismo, para que sea creíble, es de esperar que haya bancos que reprueben. Las apuestas aquí son variadas: la agencia española EFE mencionó la posibilidad de 11 bancos suspendidos, concentrados en Grecia (3 suspensos) e Italia (otros 3). El mayor fondo de bonos del mundo, PIMCO, pronostica que fallen 18 bancos.  

Pero eso no tendría por qué ser demasiado grave: lo más probable es que se traten de instituciones pequeñas, y lo importante será que existan los instrumentos para que esas entidades se recapitalicen en los plazos estipulados, posiblemente a través del Mecanismo de Estabilidad Europeo, sin desestabilizar las finanzas públicas de las naciones.

Lo esencial, por el contrario, es que se tenga un dictamen claro sobre la situación de la banca en Europa, enfrentar sus debilidades, sanarlas con eficacia y prontitud y, desde una posición más robusta, regresar al mercado de crédito, fundamental para entrar en un ciclo de recuperación económica estable y duradero.

El éxito del test es más perentorio si tenemos en cuenta el efecto perverso que el propio examen ha infligido en la dinámica de crédito. Durante un año, las entidades financieras han practicado una política de préstamos conservadora con el objeto de recapitalizarse, salir bien en la foto del examen, evitar el oprobio del reprobado y no ser castigadas en bolsa. En ese esfuerzo, y según datos del propio Mario Draghi, presidente del BCE, la banca europea ha fortalecido sus niveles de capital en más de 200,000 millones de euros (mde) desde el verano de 2013, de los cuales casi 60,000 mde provinieron de la venta de acciones. Además, se han resistido a distribuir beneficios, han emitido bonos convertibles, se han deshecho de activos o se han aprovisionado para enfrentar potenciales pérdidas.

Pero en tanto realizaban esos esfuerzos de recapitalización, se han mostrado reticentes a prestar, lo que no sólo derivó en una contracción del crédito, sino que además malogró los propios programas del BCE dirigidos a impulsar el suministro crédito. Basta con observar lo sucedido en la primera subasta del programa de Operaciones de Refinanciamiento de Largo Plazo Condicionado (TLTRO por sus siglas en inglés), programa en el que el BCE presta barato a los bancos por un largo plazo a cambio de que esos recursos lo transformen en créditos para familias y empresas. Pues bien, en la primera ronda, el BCE apenas colocó 82,600 mde a una tasa de 0.15% por 4 años de los 400,000 mde ofrecidos . ¿Será que la banca prefirió actuar con cautela antes de conocerse los resultados del examen del BCE?

Lo veremos en la próxima subasta que será en diciembre. Quizás, y es el deseo de todos, con el aprobado en la mano la banca esté más predispuesta a prestar, que empiece a ser más agresiva, y acuda con más ánimo y determinación a la subasta para captar al menos 200,000 mde, la mitad del monto ofrecido.  

Lo cierto es que Europa precisa urgentemente que el crédito vuelva a fluir. El BCE, a través de la política monetaria, hace todo lo que puede. Además del TLTRO, cuenta con un programa de compra de activos para mantener las tasas en niveles extraordinariamente bajos, si bien no ha logrado la versión más completa, ésa que le permita adquirir deuda soberana. Ahora, con los resultados de las pruebas de resistencia, puede dar otro paso en sus esfuerzos por recomponer un sistema financiero y un mercado de crédito que todavía sufre los excesos del pasado. Y sobre todo, que por fin Europa respire y vuelva de una vez por todas a crecer. 

Infografía

Gran parte del problema de Europa es la ausencia de crédito. Para el caso del consumidor, se ha producido una severa y larga contracción del crédito que se remonta hasta el 2009…

... en el sur de Europa, la situación es dramática. En España, por ejemplo, el crédito total vivo está en su nivel más bajo desde el 2006…

… desde la crisis de deuda soberana europea, y anticipándose al examen del BCE, la banca europea ha venido mejorando los niveles de capital respecto a los activos ponderados por el riesgo, medido por el llamado “core Tier 1” o capital común…

… aun así, la banca europea ha estado sujeta a los recientes vaivenes de los mercados. El pasado jueves el índice de banca del Stoxx Europa tocaba un mínimo del año y representaba una caída del 20% respecto al máximo del año antes de rebotar en las últimas jornadas...

 

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ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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