Pan, Circo y Pecunia
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Cuatro razones que pregonan los "bears"

07-10-2014 10:34

El dato de empleo de Estados Unidos acudió de nuevo, el viernes, al rescate de los mercados globales. Llevábamos varios días aciagos en las bolsas mundiales, pero el viernes al fin rebotaron. Como suele ser la norma, fue Wall Street el que tuvo que salir a dar el pecho. Varios factores se pueden mencionar a la hora de explicar el reciente repliegue bursátil mundial: la debilidad económica de China y otros mercados emergentes; el descenso del precio de las materias primas; el estancamiento europeo; el temor de que la Fed puede empezar a subir tasas antes de lo previsto; y el derrumbe en bolsa de las empresas de pequeña capitalización, las llamadas “small caps”.

Como resultado de esos factores, el índice MSCI de mercados emergentes se derrumbó hasta el pasado jueves un 9.9% desde su máximo histórico del 3 de septiembre, y amenazaba con entrar en “corrección”. Técnicamente, un mercado entra en “corrección” cuando cae un 10% respecto a su reciente máximo. La bolsa mexicana no escapaba a esa tendencia, aunque fue más moderada: desde su máximo histórico del pasado 8 de septiembre, los 46,357.24 pts, el índice se deprimió un 4.5% al cierre del jueves.

También le fue mal al índice Stoxx Europe 600, uno de los referentes bursátiles europeos, que se dejó un 4.8% desde principios de septiembre. En el mercado de las materias primas, el oro ya cotiza por debajo de los 1,200 dólares la onza en tanto la plata se hundió a mínimo de 2010. En el sector energético, el WTI se fue por debajo de los 90 dólares, algo que no sucedía desde abril de 2013, y desde su máximo del año ya se ha hundido más de un 16%. El Brent, desde su máximo de junio,  se ha desplomado más de un 20% y técnicamente es un “bear market” o mercado bajista, definido como una caída de más de 20% desde su reciente máximo.

En medio de esa debacle, Wall Street y la economía de Estados Unidos aguantan bien los embates. El S&P’s 500 cerró en un récord histórico de  2,011.36 pts apenas el 18 de septiembre. Y hasta el jueves de la semana pasada había retrocedido un 3.2%, lejos de las caídas observadas en los mercados europeos y emergentes. Ahora bien, el Russell 2000, el índice de Estados Unidos que recoge la evolución de las “small caps”, sí ha sufrido y ha obstaculizado un mejor comportamiento de Wall Street: desde su récord de marzo, el índice llegó a caer más de un 10%, lo que implicaba estar en “corrección”.

Algunos, los llamados “bears” o inversionistas bajistas, estiman que esta caída es el inicio de una tendencia más larga de descensos, y que esta oleada de ventas aún no ha terminado. Cuatro argumentos, en esencia, utilizan para apoyar su tesis.

Mercados emergentes

El primero son los mercados emergentes. El dinamismo de antaño se ha evaporado, y el reciente declive de las materias primas junto con el riesgo de un alza de tasas en Estados Unidos está comprometiendo, además, su situación financiera. Como decíamos, el índice MSCI de mercados emergentes estuvo a punto de entrar en corrección la semana pasada luego de tocar un máximo de tres años a principios de septiembre. Durante ese mes, 32,000 millones de dólares salieron del ETF iShares MSCI de mercados emergentes, un fondo que busca replicar el comportamiento de las bolsas emergentes, y las posiciones “cortas” (aquellos inversionistas que apuestan por una caída de los mercados emergentes) se cuadriplicaron.

Los problemas que han surgido en torno a los mercados emergentes son varios: está China, cuya economía pierde fuerza. Así lo señalan varios indicadores económicos, como la producción industrial, cuyo nivel está en mínimos desde la crisis financiera global de 2008. Pero pese a las dificultades, el ministro de finanzas chino Lou Jiwei dijo recientemente que el gobierno no se plantea tomar medidas más agresivas para reimpulsar el crecimiento. A eso hay que sumar las recientes protestas prodemocráticas en Hong Kong.

Pero también está Rusia, una economía que como resultado de la crisis ucraniana y las sanciones occidentales, está al borde de una recesión, y la economía brasileña, estancada, con un notable deterioro en las finanzas públicas y un creciente déficit corriente. Allí, una posible reelección de Dilma Rousseff ha provocado una caída del 12% en la bolsa de Sao Paulo, el Bovespa.  Junto con Brasil, otras bolsas que se han sucumbido al menos un 8% en septiembre son las de Turquía, Colombia y también Hong Kong. Las divisas, sobre todo el rublo ruso y el real brasileño, también han salido mal paradas.

El BCE y la Fed

Las bolsas europeas también tropezaron: una economía completamente detenida que amenaza entrar en una etapa de deflación junto con la lentitud del BCE para aplicar una política monetaria más audaz debido a la oposición de Alemania a lanzar un programa de compra de activos (QE) en toda regla, en la que se puedan adquirir títulos de deuda pública, hizo mella en el Stoxx Europe 600. El índice ha perdido un 4.8% desde el 4 de septiembre y el euro, en una veloz depreciación, ha pasado de cotiza de niveles por encima de 1.39 dólares a 1.25 el pasado viernes. Europa cada vez tiene más pinta de haber entrado en una “trampa de liquidez” de estilo japonés y es otra razón que argumentan los “bears” para hablar mal de los mercados.

Otro punto que esgrimen los inversionistas bajistas es la Fed: empieza a pesar la percepción de que el banco central de Estados Unidos podría subir las tasas de interés antes de lo previsto. En la última reunión de política monetaria ya hubo dos disidentes: Charles Plosser, de la Fed de Filadelfia, y Richard Fisher, de la Fed de Dallas, que están incómodos con una política monetaria demasiado expansiva por demasiado tiempo. Frente a una economía global que languidece, Estados Unidos vuelve a resurgir como la gran potencia mundial. El viernes pasado se publicó que la tasa de desempleo de septiembre que, inesperadamente, se redujo a 5.9%, su nivel más bajo desde julio de 2008. Además, el ritmo de creación de puestos de trabajo fue de 248,000, sustancialmente por encima de lo previsto por los analistas (215,000). Asimismo, el comportamiento del sector servicios, que representa un 90% de la economía de Estados Unidos, fue formidable en el tercer trimestre: medido por el ISM no manufacturero, el índice tuvo el mejor comportamiento trimestral desde el año 2004.   

Eso hace pensar que la Fed tendrá que reaccionar antes de lo previsto con un alza de tasas. Y se ha empezado a incorporar en el mercado de bonos. La tasa de 2 años ha trepado de tasas cercanas a 0.3% en febrero a 0.56% al cierre del pasado viernes, lo que empieza a provocar complicaciones en algunos segmentos de financiamiento del mercado.  

Finalmente, está el Russell 2000 de las “small caps”. El índice no sólo entró en “corrección” a finales de septiembre, sino que atravesó lo que se llama la “cruz de la muerte”. Durante la recuperación de Wall Street desde la crisis, las empresas de pequeña capitalización han tenido un mejor comportamiento que las de gran capitalización, por lo que a los ojos de los inversionistas están aún más caras. Sin embargo, traspasar “la cruz de la muerte” quiere decir que el promedio móvil de los últimos 50 días es inferior al promedio de los últimos 200 días, lo que indica que la tendencia de corto plazo es bajista respecto a lo observado en plazos más largo, lo que puede marcar un cambio de rumbo en el mercado. Los “bears” pregonan que a esa tendencia observada en el Russell 2000 le seguirán pronto otros índices.

Así hablan los “bears” y hay que tenerlos en cuenta. Quizás sean prematuras sus advertencias, pero lo que sí es que los mercados globales empiezan a mandar síntomas de agotamiento. Posiblemente, con Alcoa y la temporada de reportes corporativos, lo más inmediato sea de nuevo un rebote.

Infografía

China, Rusia, Brasil… y los mercados emergentes pasaron un mal trago durante septiembre. El índice MSCI de mercados emergentes estuvo al borde de entrar en “corrección” el jueves pasado (caída de 10%) tras tocar un máximo de tres años a principios de septiembre… 

.. en Europa, la tibieza del BCE, en parte explicada por la oposición de Alemania a adoptar políticas monetarias más agresivas en un contexto de estancamiento y riesgos de deflación, hace pensar que se dirige a una “trampa de liquidez” al estilo japonés, lo que ha castigado a las bolsas de la región y es otro argumento “bear”… 

… en contraste con la apatía económica global, la firme recuperación de Estados Unidos hace prever que la Fed podría adelantar una subida de tasas de interés, lo que ha presionado al mercado de bonos, sobre todo en el tramo más sensible, los plazos cortos como el de 2 años… 

… otro segmento que los “bears” atienden como un argumento a su favor es el comportamiento el “Russell 2000” de las empresas de pequeña capitalización. Ese índice ha traspasado la “cruz de la muerte” y está en “corrección”. Y se preguntan: ¿será que a él le seguirán otros índices bursátiles?

 

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ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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