Pan, Circo y Pecunia
.

¿Qué trastorno padece una economía con fiebre de fusiones y adquisiciones?

23-06-2014 12:29

El furor del mundial, donde México se juega el día de hoy su pase a los octavos de final, no ha sido el único sentimiento de euforia que ha bullido a lo largo del mundo en este 2014.

Como si de marcar goles se tratara, las grandes corporaciones se han involucrado en una estrategia de fusiones y adquisiciones en lo que llevamos del año que, de seguir este ritmo, y según estimaciones de la plataforma especializada en banca de inversión, Dealogic, podría alcanzar en todo el 2014 una cifra de 3.51 billones, la más elevada desde el 2007,  un año antes de que estallara la peor crisis económica desde la “Gran Depresión”.

No es casualidad que ese fervor por engullir y fusionarse con empresas rivales haya coincidido con nuevos récords en Wall Street. El viernes, tanto el Dow Jones como el S&P’s 500 acabaron en nuevos máximos históricos: el Dow Jones concluyó en los 16,947.08 puntos, y ya acaricia los 17,000 puntos, en tanto el S&P’s 500 terminó en los 1,962.87 puntos, y husmea los 2,000 puntos. El Nasdaq también sigue arañando ganancias, aunque todavía está un 13% por debajo de su récord histórico de marzo del 2000. El pasado 5 de mayo, en una entrega titulada “La ebullición de burbujas amenaza con otra crisis”, advertíamos sobre los riesgos de que se estén conformando potenciales burbujas -que de reventarse en un futuro no muy lejano- podrían ocasionar una nueva crisis económica global.

Pues bien, la gigantesca ola de fusiones y adquisiciones que se está produciendo no es más que otro indicio, otra señal, de que ese diagnóstico puede ser correcto. Veamos: en la mitad de lo que posiblemente sea el último año de inyección de liquidez por parte de la Reserva Federal, se han anunciado, en promedio, 84 operaciones de fusiones y adquisiciones al día, esto es, 14,322 transacciones totales, de las cuales 619 están en el proceso de propuesta,  4,813 se encuentran pendientes de realizarse y 8,823 han sido completadas.

En términos de monto, los primeros seis meses del 2014 han sumado un total de 2.042 billones de dólares, el mayor monto desde la crisis del 2009.

Por industria, la dinámica de las adquisiciones ha cambiado mucho a lo largo del tiempo en función del sector que estuviera de moda, por lo que una revisión histórica desde 1999 nos ayuda a observar el cambio en las tendencias del mercado. En 1999, las empresas correspondientes al sector de las telecomunicaciones e internet eran las más compradas, con un 40 por ciento del total de transacciones, a causa de la burbuja de las “punto com”.

En 2007, en medio de la burbuja de crédito y de activos respaldados por hipotecas, el sector financiero se convirtió en el más agitado, acaparando el 35 por ciento del monto total de las transacciones. En ambos casos, el vendaval de operaciones se concentró en los sectores que más tarde se derrumbarían.

Ahora mismo, los sectores de telecomunicaciones y de consumo, en específico el segmento de las farmacéuticas y empresas de biotecnología, son los sectores con mayor tráfico de fusiones y adquisiciones. El primero representa el 21 por ciento del volumen total mientras que el segundo ostenta el 36 por ciento.

Como era de esperar, son en esos dos sectores donde también se han producido las grandes adquisiciones del año. De los 26 tratos con montos superiores a 10 mil millones de dólares (mdd) realizados en lo que va del año, nueve han correspondido al sector consumo y ocho al sector de comunicaciones.

La mayor propuesta justamente ha sido del sector consumo donde la farmacéutica Pfizer anunció un plan para adquirir a su similar AstraZeneca, transacción que hubiera alcanzado los 124 mil mdd de no haber sido retirada tras el rechazo por parte del consejo de administración de la empresa basada en Londres. No obstante, no ha sido la única de grandes proporciones: Time Warner ofreció cerca de 68,500 mdd para adquirir Comcast en febrero al mismo tiempo que en mayo, DirecTV hizo una puja para adquirir AT&T por una cifra superior a los 66,000 mdd.

El anuncio de esas operaciones de cifras estratosféricas, junto con otras que conforman la actual oleada de fusiones y adquisiciones, suelen recibir la bendición de los mercados: los inversionistas las utilizan como un indicador de que las cosas marchan bien, de que hay confianza en el futuro, y de que cuanto más grandes y pudientes sean los matrimonios, mejor podrán competir contra las grandes corporaciones rivales y mejor se podrán explotar las oportunidades que se presenten más adelante.

Sin embargo, también debe ser fuente de inquietud el que quizás también ahí se están produciendo algunos excesos. Sí, si las empresas se inclinan por adquirir a sus rivales, es porque creen que el sector ofrece buenas perspectivas de crecimiento y utilidades futuras que rentabilizarán pronto la operación. Y si lo hacen con tanta intensidad es porque cuentan con los recursos para hacerlo: porque gozan de fuertes colchones de liquidez resultado de una etapa de fabulosas ganancias corporativas, porque los pueden obtener a un costo muy barato o… porque las acciones están infladas, tanto que se les hace atractivo, con esas cotizaciones sobrevaluadas, perseguir la compra de rivales aprovechando su buen músculo bursátil. Y al parecer, y tal y como sucedió en las dos anteriores oleadas de fusiones y adquisiciones, el principal mecanismo que se está utilizando para engullir a sus rivales es a través del poderío de sus acciones.

Basta con observar las tres principales propuestas de fusiones y adquisiciones del año: Comcast pretende devorar a Time Warner Cable con puras acciones; la intención de Pfizer era hacerlo, en un 55%, con acciones; y en el caso de AT&T, engullirá a Direct TV pagando en un 70% en acciones.

Ahora bien, es sintomático que cada vez que en los últimos años estas oleadas de fusiones y adquisiciones han adquirido dimensiones gigantescas han desembocado en tsunamis bursátiles que terminaron aniquilando a la economía: así sucedió en los años de 1999 y 2000, antes de la crisis de las punto com, así como en el período de 2006 y 2007, previo al estallido de la burbuja de crédito hipotecario.

Esta correlación entre los boom de operaciones de compra-venta de empresas y los cracks financieros nos hacen pensar en el siguiente dictamen: si se padece el síndrome del boom de las fusiones y adquisiciones, es muy probable que a esa economía se le pueda diagnosticar el trastorno de la “burbuja bursátil”. Y es así porque cada vez que los precios de las acciones suben a niveles desorbitados, las empresas aprovechan esa sobrevaluación para salir de compras… hasta que se acaba la fiesta.

A su vez, la fiebre de fusiones y adquisiciones, con el pago de elevados premios para adquirir a una empresa rival, implica a su vez fuertes subidas bursátiles, sobre todo de la compañía que será devorada, dado que los inversionistas se anticipan al precio que la empresa compradora pretende pagar. Ese juego de rally bursátil, más fusiones y adquisiciones, y más rally bursátil es en el que se está recreando el mercado en esta primera mitad del 2014.  

Ahora bien, a partir de ahí es muy complicado recetar un remedio. El auge de las fusiones y adquisiciones es (y así ha sido en las dos últimas crisis), un claro síntoma de “exuberancia irracional”, de que el mercado está peligrosamente sobrevaluado. Pero no es un buen indicador para presagiar que un “mercado bear” o bajista está a la vuelta de la esquina: todavía la temperatura de las fusiones y adquisiciones se puede elevar bastante más en el futuro.

Acabar con esa fiebre dependerá mucho de la prescripción de la Fed: de qué tan rápida y agresiva sean, en el futuro, las dosis de alzas en las tasas de interés. Y sobre todo, que con ese remedio no termine matando al enfermo.

INFOGRAFÍA

Por sector, el 2014 mantiene una clara tendencia hacia las comunicaciones y el consumo, dado que las grandes apuestas han estado concentradas en empresas de estas dos industrias…

Desglose de los tratos más grandes por monto:

En lo que va del año, el monto total de fusiones y adquisiciones ha sido muy superior al de los últimos 6 años, pero aun es superado por los años 2006 y 2007…

…ajustando el número de operaciones con el S&P 500, el 2014 es el año donde ha habido más transacciones ponderadas por el precio de los activos.

ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
ÚLTIMAS ENTRADAS
ARCHIVO HISTÓRICO
<< Junio 2014 >>
D L M M J V S
01

02

La construcción es el verdadero villano de la economía mexicana
03
04

05

BCE: Europa necesita el regreso de “Súper Mario” Draghi

06

Y después de Súper Mario, ¡Llega Súper Carstens!.. A salvar su pronóstico de PIB (y el de la SHCP)
07
08
09
10
11
12

13

Brasil 2014: ¿Ofrecerá Rouseff el “jogo bonito” para ganar su reelección?
14
15
16

17

Regresa la pesadilla de Irak
18
19
20
21
22

23

¿Qué trastorno padece una economía con fiebre de fusiones y adquisiciones?
24
25
26
27
28
29
30