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¿Cómo debe ser la nueva estructura y arquitectura del sector de la energía en México? Una plática con Severo López Mestre

12-06-2014 14:31 En la recta final de las negociaciones en el Poder Legislativo para aprobar una reforma secundaria que ordene la nueva competencia en el sector de la energía, los analistas en temas vinculados con Pemex y la CFE recuperan algunos de los escenarios que dejó la reforma impulsada por Felipe Calderón y que deberían estudiarse para lograr un marco regulatorio más eficiente.

Para expertos como Severo López Mestre, maestro en Derecho Regulatorio por la Universidad de Chicago y presidente de la compañía Mexenergy –así como asesor de la Subsecretaría de Operaciones Energéticas de la Secretaría de Energía–, el tiempo probó que la reforma impulsada por Calderón en 2008 –sin una reforma constitucional de fondo– sólo logró que la administración de Pemex se volviera más complicada.

Los costos de transacción aumentaron y todos los controles que se inventaron de transparencia y de accountability –de revisión contable y financiera– se traslaparon y se transformaron en esquemas muy ineficientes.

 La prueba más contundente es que se tiene que hacer una nueva reforma energética. Si se analiza el discurso –dice López Mestre– y todo lo que rodeaba a la reforma energética en esos años, el problema es exactamente el mismo: la necesidad y el apremio.

Ahora, si nos atenemos a las reformas constitucionales, la redacción constitucional permite todo. Al final, el detalle está en la legislación secundaria.

A Severo López Mestre le preocupa que aún cuando, técnicamente, la reforma constitucional permitiría llenar el espectro, la clave se encuentra en la operación de Pemex. Hasta ahora, además, sólo sabemos que la relación con el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), a cargo de Carlos Romero Deschamps, no se modificaría sustancialmente y que la productividad es un tema de difícil negociación.

 Sin embargo, funcionarios de Pemex también han adelantado que en las reglas secundarias se deberán presentar las disposiciones para que la empresa petrolera mexicana pueda competir en condiciones que le permitan sacar ventaja de la nueva apertura.

 En Pemex también apuestan a consolidar equipos de trabajo que no dependan de los cambios políticos. En este punto, Severo López Mestre señala que uno de los talones de Aquiles de Pemex ha sido, precisamente, que su parte operativa se renueva cada seis años. Los expertos en la línea estratégica de la petrolera cambian, se van o se corrompen.

TRANSPARENCIA, EL RETO

Otro gran tema es cómo garantizar la transparencia y la funcionalidad de la empresa. Hay que pensar, por ejemplo, que en la Cuenta Pública, los resultados llegan dos años después y, a pesar de los esfuerzos de la Secretaría de Hacienda –a cargo de Luis Videgaray– para crear un Presupuesto Ciudadano, la complejidad de las operaciones en el sector público se impone.

Pemex, además, deberá –para responder a la nueva arquitectura– operar como una compañía privada, en donde su Consejo de Administración decida –si los resultados no son buenos– correr al director general.

En Pemex, su Consejo de Administración no opera de manera corporativa sino política y es el presidente Enrique Peña Nieto quien sigue nombrando a funcionarios clave. Allí esta el caso del nuevo director de Pemex Exploración, Gustavo Hernández García.

 La reestructura de Pemex, dice Severo López Mestre, pasa, además, por la emisión de acciones y no porque la todavía paraestatal necesita capital, sino porque debe modificar su rendición de cuentas para obtener la confianza de inversionistas, que la verán competir a la par de los gigantes del sector. Así, el reto para Pemex no sólo será obtener petróleo barato y otros productos petrolíferos, sino demostrar su liderazgo, sus planes de carrera para cuadros clave, su nivel de estrategia, de transparencia.

Es, sin embargo, –reconoce López Mestre– una transformación que ha costado mucho, incluso en democracias y economías más avanzados. En China, en Brasil y en Colombia, el cambio no fue sencillo.

En algunos de estos países, las petroleras colocaron acciones y terminaron diluyéndolas, al estilo de la gestión que dejó Lorenzo Zambrano en Cemex. Así, ningún accionista en teoría puede tener un nivel de votación determinante y sólo se le da una acción dorada, de voto relevante, a un grupo de administración en donde participa el gobierno, que no es otra cosa que la facultad de dar un golpe en la mesa cuando las cosas no están marchando bien.

Los legisladores, por lo tanto, enfrentarán grandes retos para la regulación y la creación de la nueva arquitectura de la energía en medio de la euforia del futbol.

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ACERCA DEL AUTOR
Claudia Villegas
Periodista y emprendedora con estudios en Comunicación Institucional y Marketing digital. Fundadora y directora de la revista Fortuna. Fue subdirectora del periódico El Semanario y coordinadora de la agencia de noticias de El Financiero, Finsat. En la agencia Reuters estuvo a cargo de la cobertura de empresas del mercado de valores y, antes en el periódico El Economista, cubrió el sector bancario. Es columnista en varios medios, colaboradora en W Radio. Es columnista en el diario La Crónica y el periodo regiomontano El Horizonte. Participa en la producción y conducción del programa de radio Salud, dinero y amor que se transmite por Grupo Acir por el 88.9 de FM.
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