Desglose
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Brasil vs México: claro que sí es competencia

12-06-2014 00:55

Es claro que sí hay una competencia del gobierno mexicano con Brasil, primeramente en cuestión de imagen y percepción pública para posicionarse como destino atractivo para los capitales, y luego, para obtener esas inversiones. Pero "Lula" y Dilma se juegan el campeonato. Peña y Videgaray aspiran al menos a empatar o ganar para seguir con vida en la siguiente ronda.

Peña Nieto y Lula
Peña Nieto y Lula

“México y Brasil no se inscriben en una competencia”, dijo esta semana el Presidente Peña Nieto en respuesta al ex mandatario brasileño Luis Inacio “Lula” da Silva, quien se atrevió a cuestionar públicamente nada menos que el “Mexican moment” que los esfuerzos de Relaciones Públicas del gobierno mexicano han intentado vender en el extranjero.

Sin embargo, apenas la última semana de mayo, el plenipotenciario Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, específicamente mencionó Brasil (como lo había hecho ya en meses anteriores) como parámetro comparativo para defender el magro estimado de crecimiento económico en México: “Creceremos más que la mayoría de los países europeos, más que Estados Unidos, más que algunas de las naciones importantes de América Latina, incluyendo Brasil”.

La verdad es que Peña Nieto mintió y es claro que sí hay una competencia del gobierno mexicano con Brasil. La hay primeramente en cuestión de imagen y percepción pública para posicionarse en los medios y analistas internacionales como destino atractivo y moderno para los capitales, y la hay también en la lucha por obtener, por consiguiente, importantes inversiones extranjeras.

De hecho, varias de las notas internacionales y nacionales impulsadas por los esfuerzos de Relaciones Públicas del gobierno mexicano durante la primera parte del sexenio hacían hincapié en la pérdida de atractivo del llamado BRIC (Brasil, Rusia, India y China – o BRICS, incluyendo a Sudáfrica) ante el nuevo bloque de economías emergentes con potencial llamado por algunos MIST (México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía).

Eso no impidió, sin embargo, que Peña Nieto usara a “Lula” el año pasado, para tomarse la foto con él y darle un aval mediático a la “Cruzada contra el Hambre”, dirigida por la vilipendiada Rosario Robles, que necesitaba con urgencia un espaldarazo, ante las grabaciones que evidenciaban usos electorales de la Sedesol en Veracruz.

“Usted lo logró en Brasil, aquí estamos comprometidos a que siete y medio millones de mexicanos dejen la pobreza”, dijo en aquella ocasión a “Lula” el Presidente Peña, quien después, en diciembre, para defender la apertura al sector privado de los energéticos, también puso públicamente de ejemplo al país sudamericano: “Hemos visto a otros países implementar reformas que invitan al sector privado extranjero y que han sido capaces de elevar la producción en Colombia y Brasil”.

Los partidos amistosos, no obstante, llegaron a su fin. Las agresivas declaraciones de “Lula” sobre que “en México todo está peor que Brasil” y que “la gran promesa económica de México es una mentira”, han elevado el tono entre ambos países y evidenciado que la competencia no solo es real, sino  que lo que está en juego es ya mucho mayor.

Ahora, el juego es de ganar o morir. Como en el Mundial, parece que para “Lula” es el tiempo de meter la pierna con todo, para ganar a como dé lugar y avanzar.

“Lula” y su proyecto político, de la mano de su sucesora Dilma Rousseff, están a unos meses de las elecciones, mientras la situación política brasileña es delicada, por las manifestaciones populares de descontento y la imagen internacional de Brasil está en la cuerda floja.

Para el gobierno de Peña Nieto la situación es un poco diferente pero tampoco de gran éxito. Si la presidenta brasileña Dilma anda entre 30 y 40 puntos de popularidad en su país, el presidente mexicano apenas tiene unos cuantos puntos más en ese rubro, ante la percepción de ineficacia económica e inseguridad.

Lo que parecen no tener Peña y Videgaray es urgencia, a diferencia de “Lula” y Dilma que ven cómo peligra su partido conforme se acerca el pitazo final.

Lula y Dilma se juegan el campeonato. Es la copa o nada. Peña aspira a ganarle o empatar con Brasil para poder por lo menos pasar, por ahora, a la siguiente ronda. 

ACERCA DEL AUTOR
Alejandro Navarrete
Periodista mexicano. Analista político y de estrategias y escenarios de comunicación, medios y redes sociales.
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