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"Déjenme salir, no quiero su financiamiento"

Dos periodistas simularon ser clientes potenciales de Hir Casa para comprobar las agresivas y denigrantes estrategias de venta que utilizan los asesores de la autofinanciera, además de esquemas de ahorro que dejan una estela de dudas legales

16-09-2015 13:41 Por : Arena Pública
Dudoso sistema que te garantiza ahorrando 500 mil pesos, prometen entregarte al final de este un ahorro de más de 2 millones de pesos.
Dudoso sistema que te garantiza ahorrando 500 mil pesos, prometen entregarte al final de este un ahorro de más de 2 millones de pesos.

Cerca de las 11:30 de la noche el cansancio se hacía notar después de cinco horas y media de escuchar todo tipo de argumentos para adquirir una casa.

Y es que los asesores de Hir Casa, más que utilizar métodos persuasivos para convencernos, se tornaron agresivos con argumentos perturbadores e indignantes.

Era tal la agresividad por no dejarnos ir si no nos comprometíamos a "aprovechar la oportunidad de nuestra vida", que por nuestra mente pasó la posibilidad de llamar a la policía.

La idea no era descabellada; ya en una ocasión una cliente lo había hecho después de que no la dejaban salir de la oficina por no estar de acuerdo con firmar el tan "suculento" compromiso que ofrecían los vendedores de Hir Casa.

Mi compañero y yo -ambos periodistas- habíamos decidido investigar el caso como cualquier cliente en busca de la casa de sus sueños. Previamente habíamos escuchado casos de clientes potenciales quejándose de la agresividad con la que habían sido abordados por los vendedores de Hir Casa, a tal punto de llegar a frases denigrantes.

Hicimos una llamada telefónica y se nos asignó una cita en las instalaciones de una de las sucursales de Hir Casa ubicada en la avenida Félix Cuevas, al sur de la Ciudad de México. 

Claro que la autofinanciera no es pasiva, también contacta a los potenciales clientes vía portales de internet como Inmuebles24, entre otros. 

-¡Déjenme salir!- Desesperada les dije a las diez de la noche mientras nos argumentaban por qué teníamos que irnos con ese crédito el mismo día, diciendo que se trataba de una promoción que si no la aprovechábamos en el acto, no podríamos adquirir una casa en el futuro.

Los argumentos del vendedor asignado de Hir Casa eran sencillos: no pagarás intereses y te proponen conseguir inmuebles a precios más bajos que los del mercado, porque -según afirmaron- por medio de ellos las inmobiliarias los ofrecen más baratos.

 

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Ante mi insistencia por salir de aquella sucursal, el asesor me respondió: "Sales por esa puerta sin nada o tomas el sueño de tu vida, para que éstas 5 horas no hayan sido una pérdida".

En un inicio se nos pedía 100 mil pesos para iniciar. Después de un estudio de historial de crédito y de ingresos que te hacen el mismo día. 

“Se otorga una CLAVE por familia, la cual es intransferible. El día de hoy se registra e HIR CASA define su status de alta o de baja, no comprometiéndose a informar el motivo en caso de no autorizar”. Esta  es una de las cláusulas que aparecen en el formato de estudio de crédito; conforme a tus ingresos te piden el monto.

 

Sugestionan al cliente

Los asesores usan una psicología de ventas muy agresiva.  Se ofrece un autofinanciamiento para adquirir una vivienda como si se tratara de comprar una chamarra de outlet.

“Como usuario tengo derecho a decidir cuándo quiero un crédito, no en el momento que alguien me lo exija”, les argumentamos.   

Pero la presión creció, igual que las frases agresivas del vendedor.  "¡Eres un fracasado! ¡No te importa tu familia!? ¿Qué son 50 mil pesos para asegurar el futuro de tu hogar?",  le espetó el vendedor a mi pareja.

El asesor sabía de presión sicológica. Sus zapatos cafés bien lustrados, su blazer marca Lacoste; era un joven muy bien entrenado en programación neurolingüística, que usa las tácticas de “zorro del desierto” en las ventas.

"¡Dame tu tarjeta!"; fue casi una orden de aquel vendedor a mi pareja.   

"¿Qué?, ¿dame tu tarjeta?" fue mi respuesta enfurecida. "¿Quién eres tú, para exigirle a mi pareja que te dé su tarjeta?"

Acalorado el asunto me pidió que me calmara y que me sentara. Me quedé en pie y les dije que no me movería de la puerta hasta que me abrieran. Mi compañero reportero, que figuró como mi esposo, es más conciliador y en un enésimo round intentaron explicarles la legalidad del modelo de financiamiento.

 

¿Cetes o autofinanciamiento? Información poco clara

“Invertimos en Cetes” dijo el asesor inmobiliario. En el mismo instante mi acompañante  encendió su tablet para ingresar a la página del Banco de México y ver los rendimientos de estos instrumentos. 3.61%  a un año.

Luego de hacer la consulta el asesor alardeaba de que la economía del país es estable -"no va a pasar nada y si pasa, el gobierno paga porque paga… nos vigila la Profeco, la Secretaría de Economía, tenemos certificados de la ISO 9001-2008".  

 

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-No nos crean tan ingenuos, señor Andrés (el nombre ficticio del vendedor), eso no me garantiza que no me vayan a estafar: se desplomó Ficrea en las narices de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, ahora que ustedes en un futuro no-, fue mi respuesta.

En la Profeco, Bienes Programados S.A. de CV., que es su razón social, en el periodo de enero a julio tiene 14 quejas por negativa a la rescisión del contrato, cláusulas abusivas y  por descripción insuficiente o poco transparente del producto o servicio.

Después que vieron que no cedíamos, nos bajaron poco a poco la cuota de apertura, hasta llegar a 10 mil pesos.

 

Demasiado bueno para ser cierto

¿Es confiable una empresa que garantiza ahorrando 500 mil pesos, a lo largo de cuatro años, entregar al final un saldo de más de 2 millones de pesos? ¿Hay algún instrumento de inversión que ofrezca tal rendimiento? 

El plan de ahorro consiste en dar cuotas mensuales para llegar al monto programado. Pero el anzuelo es dar cuotas adelantadas con un descuento, de modo que entre más cuotas adelantadas da el cliente, más descuento obtiene. Éste es principal incentivo para terminar el ahorro programado en el menor tiempo posible, donde sus plazos son hasta de 4 años.

Es tan atractivo el rendimiento que ofrece y los descuentos en las cuotas adelantadas, que el cliente no se da cuenta que tendrá que comprometer de 10 mil a 20 mil pesos mensuales para dicho plan de ahorro de manera obligatoria.

 

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Porque si se deja de pagar, el contrato establece que se cobra una penalidad o interés. Una penalidad por un dinero que se supone es ahorro del cliente, no un crédito. Además, al pagar el cliente no está habitando el inmueble, sino 4 años después y luego, si es privilegiado, entrará en una lista de espera.

 

¿Por qué el afán de que firmes el mismo día? 

La presión no cesaba. Insistían que no se podía concretar la operación otro día. ¿Por qué el mismo día? ¿Por qué pasar de cobrarnos 100 mil a 10 mil?

Una vez que el cliente estampa su firma, la penalidad por cancelar el contrato es de 2%, el monto de la "comisión por apertura".   

"¿No confías en mí?", retó el asesor de ventas. "Yo te firmo una carta ahora mismo de que prometo regresarte tu dinero intacto", añadió.

No me vas a regresar ese dinero, le dije. "No, no, como crees ¿acaso crees que te voy engañar?"  Me responde el joven ya con sus ojos rojos del cansancio, airado por nuestra terquedad.

 

¿Entrarle o no?

Todo el esquema explicado apuntaba a que la rentabilidad de los ahorros de los clientes no proviene de los bajos rendimientos que ofrecen los CETES. ¿De dónde? ¿acaso de otros negocios?

Para esta investigación periodística habíamos hecho un búsqueda en Google con los términos "Hir Casa". El buscador completa automáticamente la frase con "Hir Casa un fraude".  Ya muchos otros, antes que nosotros, habían investigado lo mismo en Google.  

 

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Casi a la medianoche, con un vigilante que parecía acostumbrado a este tipo de sesiones de venta- terminó el forcejeo entre un joven asesor que usa todos las argucias para ganarse su comisión, y un par de periodistas que habían decidido vivir en carne propia lo que algunos clientes ya habían relatado. 

Sin embargo muchas de las preguntas quedaron sin respuesta por parte de una empresa de autofinanciamiento que "se da el lujo" de agredir a sus potenciales clientes, que llegan para obtener la casa de sus sueños. 

A FONDO: Contrato de adjudicación de Bienes programados S.A. de C.V.