Pan, Circo y Pecunia
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¿Por qué China devaluó y cuáles son las consecuencias?

13-08-2015 10:16 Durante la noche, de manera inesperada, el Banco Popular de China, como se conoce al banco central de dicho país, decidió devaluar la divisa

Durante la noche, de manera inesperada, el Banco Popular de China, como se conoce al banco central de dicho país, decidió devaluar la divisa. La tasa media de referencia del yuan la ubicó en 6.2298 yuanes por dólar, lo que se compara con una tasa de referencia el día previo de 6.1162 yuanes. Esto implica una devaluación de 1.9%. El modelo intervencionista de China consiste en establecer una tasa media de referencia alrededor de la cual puede fluctuar el yuan en una banda de hasta el 2%.

Fuente: Bloomberg

En el mercado de divisas, el yuan siguió la misma tendencia: el tipo de cambio cerró el martes en 6.325 yuanes por dólar en contraste con un cierre de 6.20978 yuanes el día previo, lo que significa una caída del 1.9%. Ese derrumbe del yuan en un solo día es el más abrupto en 20 años, desde enero de 1994,  y lo sitúa en mínimos no vistos desde septiembre de 2012.

 

Fuente: Bloomberg

La justificación a la que recurrió el gobierno chino es que la divisa está sobrevaluada debido a los continuos superávits comerciales, lo que hace que “el tipo de cambio efectivo real del remimbi es relativamente fuerte, lo cual no es enteramente consistente con las expectativas del mercado”. Desde el 2005 en el que se reformó el mecanismo de tipo de cambio en China, el remimbi se ha apreciado de manera consistente. Ahora las autoridades chinas nos dicen que es una medida de una sola vez, excepcional, para alinear más el régimen cambiario a las fuerzas de demanda y oferta del mercado.

Sin embargo, el hecho de que lo hayan realizado de una forma sorpresiva y del modo que ellos han querido, acarreando al mismo tiempo una devaluación de la divisa, sin considerar si es el momento adecuado y el más conveniente para todos, hace pensar que también hay otras motivaciones detrás de ese movimiento, más allá de querer complacer al resto del mundo, incluyendo al FMI, con un régimen cambiario más flexible. Es sabido que el gobierno chino quiere que el remimbi forme parte de la canasta de Derechos Especiales de Giro (DEGs), una decisión que se tomará a finales de 2015.

Ahora bien, el hecho de que China haya decidido flexibilizar el régimen cambiario incorporando una devaluación despierta algunas reticencias.    

Se sospecha que las razones escondidas que han podido llevar a las autoridades a devaluar el remimbi son en esencia dos: uno, la desaceleración de la economía china resultado, en gran medida, de la debilidad de las exportaciones, cuyo dinamismo se ha visto afectado por la fortaleza del yuan. Dos, los riesgos de deflación, los cuales son muy notorios en los precios al productor.

La economía, en efecto, pierde fuelle. En el segundo trimestre del año el PIB se expandió a una tasa de 7.0% respecto a igual período del año pasado, la misma tasa observada en el primer trimestre del año, y especulaciones de que están siendo trucadas, de que el crecimiento es realmente menor a lo que se dice. El ritmo de crecimiento de China es el más lento en 25 años, desde 1990.

Fuente: Bloomberg

En ese sentido, las cifras de las exportaciones, que han sido el principal motor de crecimiento durante este eterno ciclo expansivo, parece ser más revelador. En lo que llevamos de año, de enero a julio, las exportaciones se han contraído un 0.5%. Eso contrasta con un crecimiento de las exportaciones de 6.0% en todo el 2014, tras haber crecido a tasas cercanas a 8% en 2012 y 2013, y a tasas explosivas de más del 20% en 2010 y 2011.

Fuente: Bloomberg

El argumento que explica el estancamiento de las exportaciones no es sólo el bajo crecimiento global sino sobre todo el yuan. Hasta ayer, el yuan era un bastión sólido como el dólar. Se había movido al compás del billete verde. Eso hacía que el yuan se hubiera apreciado un 8% respecto al bath latilandés, 9.0% contra el dólar de Singapur, un 11.0% respecto al won surcoreano, un 13% frente a la rupia indonesia, un 15% respecto al rand sudafricano, un 17% respecto al euro, otro 17% al yen japonés, un 18% respecto al ringgit malayo y un 33% respecto al real brasileño. 

Fuente: Bloomberg

Para ganar competitividad y espolear las exportaciones, el crecimiento y el empleo, las autoridades chinas devaluaron el yuan en ese 1.9%. La respuesta de las monedas de la región, como en toda guerra de divisas, fue similar: el dólar de Singapur se deprimió un 1.6%, el won surcoreano un 1.3%, el, dólar taiwanés un 1.3% y el ringgit malayo un 0.9%.

Fuente Bloomberg

La segunda razón son los riesgos de deflación.  Los precios al productor bajaron un 5.4% en julio, y ha seguido una severa tendencia a la baja desde mediados del año pasado, en consonancia con el derrumbe de las materias primas. La depreciación del yuan, por un lado, encarecerá la compra de materias primas y podría presionar al alza los precios al productor. Sin embargo, la demanda de materias primas por China podría debilitarse en un contexto de sobreoferta, lo que podría acentuar la tendencia a la baja en las cotizaciones de las materias primas. Hoy, de hecho, los precios del petróleo o el cobre se derrumba tras conocerse la decisión de China.

Fuente: Bloomberg

Los precios al consumidor también están excepcionalmente bajos, aunque ha repuntado algo en los dos últimos meses. Tras registrar una tasa anual de 0.8% en enero, en julio cerró en 1.6%, en parte por el repunte de la carne de cerdo.

Fuente: Bloomberg

Ahora bien, China tiene muchos frentes abiertos. Devaluar la moneda con el objetivo de impulsar las exportaciones y generar inflación tiene muchos contratiempos. El principal es que puede acentuar la salida de capitales y detonar una crisis de inestabilidad financiera. De hecho, durante la primera parte del año las autoridades fortalecieron el yuan para mandar a los mercados internacionales una señal de estabilidad y de que podría mejorar sus rendimientos en dólares. Ahora, en plena estampida, la devaluación resta aún más atractivo a las inversiones en yuanes.

Por otro lado, y como decíamos anteriormente, la depreciación encarece las importaciones y disminuye el poder de compra de los chinos respecto al resto del mundo. Eso, por supuesto afecta a las materias primas, que hoy sufren una fuerte debacle. El índice de las materias primas de Bloomberg, que ayer rebotó un 2.4% de un mínimo de 13 años, hoy se hunde un 1.7%.

El barril del WTI llegó a desplomarse un 4.2% cotizar por debajo de los  43.00 dólares, un nuevo mínimo desde marzo de 2009. Sí, no sólo fue China. Hoy se supo que la OPEP, con la entrada de Irán al mercado petrolero tras suprimirse las sanciones estadounidenses, produce crudo a su nivel más alto de tres años. Al final retrocedió un 3.6% para terminar en 43.35 dólares. Además, el trigo se despeña un 3.2%, el maíz un 3.0%, el cobre un 2.9%. El oro, ante la inestabilidad, logra apreciarse un 0.3% y cotiza en los 1,108 dólares la onza.

Fuente: Bloomberg

La caída de las materias primas hace hoy pedazos a las grandes compañías asociadas con el sector. Tal es el caso de Caterpillar, que hoy se hunde un 3.1%, de Alcoa (-5.8%), de Freeport McMoran (-13.0%) o de Nucor Corp (-3.0%). El subsector de metales y minas del S&P’s 500 se desploma un 5.6%. Entre las petroleras, Chesapeake Energy se hunde 5.3%, Marathon oil un 3.2%, Exxon MObil un 2.5% y Chevron un 1.2%.

También se resienten, en la bolsa, las empresas automotrices y las de lujo. General Motors se hunde un 4.0% y Ford un 2.3%. En la de autopartes, Delphi se deja un 4.5%. Además, en otras partes del mundo, Daimler perdió un 5.2%, Porsche un 3.9% y Bayerische Motoren Werke un 4.3%. Entre las empresas de lujo, Salvatore Ferragamo perdió 5.5%, LVHM Moet Hennessy Louis Vuitton un 5.4%, Swatch Group un 5.1% y Burbewrry un 4.4%.

 

 Ahora bien, con este movimiento el Banco Popular de China parece adelantarse a la Fed, que se estima suba las tasas antes de que termine el año. Como hemos visto, el yuan ha estado pegado al dólar, se han movido en paralelo. Un alza de tasas por parte de la Fed fortalecería al dólar y arrastraría consigo al yuan, lo que dañaría aún más las exportaciones. De momento, y antes de que pase, ya ha ganado algo de terreno, decisión que a Estados Unidos no le debe de haber gustado nada. 

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ACERCA DEL AUTOR
José Miguel Moreno
Economista por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabajó en la consultoría estadounidense Stone & McCarthy Resarch en Londres, Nueva York y México DF, realizando análisis para las economías de Europa y América Latina. En México fue director editorial de Infosel, así como consejero, columnista y jefe de análisis económico de El Semanario de Negocios y Economía . Además de conferencista, ha colaborado con T1msn, Invertia, Radio Intereconomía, O Estado de Sao Paulo y The Miami Herald, entre otros medios. Actualmente dirige “Llamadinero.com”, es asesor, colaborador de la revista Forbes México y profesor titular en la Facultad de Economía de la UNAM.
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